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Botiquín y soporte vital básico en la autobomba: qué debería llevar cada unidad

Botiquín y soporte vital básico en la autobomba: qué debería llevar cada unidad

La autobomba llega primero

En la mayoría de los cuarteles de voluntarios del país la autobomba es el móvil que más sale y, en zonas rurales o de interfase, es habitual que llegue entre 8 y 20 minutos antes que el recurso sanitario. Eso convierte a la dotación en el primer interviniente real: el paciente atrapado en un vuelco, el compañero con golpe de calor en una quema de pastizal o el vecino en paro cardíaco dependen de lo que haya arriba de esa unidad, no de lo que tenga la ambulancia que todavía viene en camino.

El error más común es copiar el botiquín de una ambulancia. No es lo mismo. La autobomba no traslada: estabiliza, controla lo que mata rápido y entrega el paciente. El equipamiento tiene que ser modular, resistente a vibración y temperatura, y operable con guantes estructurales.

Qué dicen las normas

  • NFPA 1901 (hoy absorbida por la NFPA 1900, edición 2024, que unificó 1901, 1906, 1917 y 1925) fija el equipamiento mínimo de una autobomba e incluye el botiquín entre los ítems obligatorios, pero no detalla su contenido clínico: lo delega en la autoridad jurisdiccional.
  • NFPA 1581 define el programa de control de infecciones del cuerpo de bomberos: EPP de barrera, descarte de cortopunzantes y descontaminación del móvil.
  • NFPA 1584 regula la rehabilitación del personal en incidentes y entrenamientos. Es la norma más ignorada y la que más muertes evita.
  • EN 1789 clasifica vehículos sanitarios (tipos A, B y C) y lista el equipamiento por tipo; sirve como referencia de contenido aunque la autobomba no entre en la clasificación. La EN 1865 cubre camillas y dispositivos de manipulación de pacientes.
  • En Argentina, la Ley 27.159 de muerte súbita, reglamentada por el Decreto 322/2018, obliga a espacios cardioasistidos y respalda el uso del DEA por personal lego entrenado. Los residuos patogénicos caen bajo la Ley 24.051. Las normas IRAM 3517-2 (mantenimiento de extintores) e IRAM 10005-1 (colores y señalización de seguridad) aplican al armado e identificación de los bolsos.

Vía aérea y oxígeno

El tubo de oxígeno de la unidad debe estar amurado, no suelto en el cofre. Las autonomías reales son fáciles de calcular: un tubo tipo D rinde unos 425 litros y un tipo E unos 680 litros a 2.000 psi. A 15 L/min con máscara con reservorio, un tipo E dura poco más de 40 minutos útiles descontando la reserva de 200 psi. Si la dotación trabaja incendios estructurales, un tipo E es el mínimo razonable.

  • Cánula nasal (1 a 6 L/min, FiO2 24-44%) y máscara con reservorio no recirculante (10 a 15 L/min, FiO2 60-90%).
  • Bolsa-válvula-máscara adulto (volumen de bolsa 1.500-1.600 ml, entregando 500-600 ml por ventilación) y pediátrica de 450-500 ml, ambas con reservorio.
  • Cánulas orofaríngeas juego completo (tamaños 0 a 5) y nasofaríngeas.
  • Aspirador manual o portátil a batería. En trauma facial y vómito, un aspirador que no funciona es un paciente perdido.
  • Oxímetro de pulso, con una advertencia crítica: en intoxicación por monóxido el oxímetro convencional lee la carboxihemoglobina como si fuera oxihemoglobina y marca SpO2 normal con el paciente gravemente intoxicado. Solo un CO-oxímetro discrimina.

Circulación y hemorragias

La hemorragia exanguinante mata en minutos y es lo más corregible que va a encontrar la dotación. El estándar actual de Stop the Bleed y TECC exige:

  • Dos torniquetes tipo CAT o SOFTT-W por bombero, no dos por unidad. Banda de al menos 3,8 cm de ancho, colocación alta y ajustada, y hora de colocación anotada sobre la piel o la tarjeta.
  • Gasa hemostática y vendas de compresión tipo israelí.
  • Sellos torácicos ventilados para heridas penetrantes.
  • Manta térmica o manta de hipotermia: la tríada letal del trauma empieza por ahí.

DEA y paro cardíaco

El DEA a bordo se justifica solo si el mantenimiento es real: control de parches (vencen), batería y autotest semanal registrado. La RCP de calidad sigue siendo lo que cambia el pronóstico: compresiones a 100-120 por minuto, profundidad de 5 a 6 cm en adulto y un tercio del diámetro anteroposterior en pediátrico, relación 30:2 y descompresión completa. Cada minuto sin desfibrilación cuesta entre 7 y 10 puntos de sobrevida.

Trauma, inmovilización y quemaduras

La doctrina vigente es restricción de movimiento espinal, no inmovilización rígida de rutina: collar cervical regulable, tabla larga como herramienta de extricación y no de transporte, y camilla cuchara o colchón de vacío si el presupuesto acompaña. Para quemaduras, enfriamiento con agua corriente a temperatura ambiente durante 20 minutos, nunca hielo, y cobertura con apósito estéril seco; si la superficie quemada supera el 20%, se prioriza evitar la hipotermia sobre el enfriamiento prolongado.

Bioseguridad y rehabilitación del personal

Guantes de nitrilo en varios talles, protección ocular, barbijo, contenedor rígido para cortopunzantes y bolsas rojas para residuos patogénicos. Según NFPA 1584, todo bombero que completó dos ciclos de 30 minutos de ERA o uno de 45 minutos debe pasar por rehab: control de signos vitales, reposición de 250 a 500 ml de líquido por ciclo y no reingreso si la frecuencia cardíaca no baja de 100 en 20 minutos o la temperatura corporal supera los 38,3 °C.

Control mensual, no anual

Un botiquín sin rutina de control es un adorno. Checklist firmado por guardia, revisión mensual de vencimientos, precintos numerados en los bolsos y reposición inmediata post-servicio. Lo que no se controla, el día del incidente no está.

Foto: Alexander Novikov — CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons