Ganado atrapado en el barro de bañados tras una inundación: la logística de tracción sin lastimar al animal
Un rescate que se pierde por apurarse
Cuando baja el agua en los bañados del Litoral, la Cuenca del Salado o el Delta, queda un problema que se repite en cada temporada: vacas, terneros y caballos enterrados en barro hasta la panza o más. El dueño quiere sacarlos ya, hay un tractor a mano y la tentación es atar una soga al cuello o a una pata y tirar. Esa maniobra mata más animales que el barro. Una vaca de 450 kg hundida hasta el encuentro puede necesitar entre 2 y 3 veces su peso de fuerza para salir solo tirando, porque el barro saturado hace succión. Esa fuerza aplicada en el cuello, la cola o un miembro termina en luxaciones, fracturas, desgarros musculares o lesiones de columna. La regla es una sola: primero se rompe la succión, después se tracciona, y siempre desde el cuerpo, nunca desde las extremidades.
Marco normativo y competencias
El rescate técnico de animales de gran porte no es una tarea improvisada. Está reconocido como disciplina en las normas internacionales que usan los cuerpos de bomberos:
- NFPA 1670 (operaciones y entrenamiento en rescate técnico) incluye un capítulo de rescate técnico de animales, con niveles de concientización, operaciones y técnico. Hoy su contenido se está unificando en NFPA 2500.
- NFPA 1006 define las competencias del rescatista técnico, entre ellas las de rescate de animales y de agua superficial.
- NFPA 1952 establece los requisitos del equipo de protección para rescate en agua superficial.
- EN ISO 12402-5 (nivel 50 N, como mínimo) para chalecos de flotación del personal que trabaja en la orilla o en zona de agua; en zonas con corriente o profundidad incierta conviene pasar a nivel 100 N o un chaleco de rescate.
- EN 1891 para cuerdas semiestáticas y EN 795 para dispositivos de anclaje, si se arma un sistema de ventaja mecánica.
En la práctica, si el cuartel no tiene personal formado en nivel operaciones, el rol correcto es asegurar la escena, estabilizar al animal y pedir apoyo, no improvisar la extracción.
Seguridad del rescatista primero
El barro de bañado es un riesgo para la persona tanto como para el animal. Una persona de 80 kg parada concentra su peso en unos 500 cm² de suela y se hunde rápido; si se acuesta o se para sobre una tabla, lo reparte en una superficie diez veces mayor o más. Por eso:
- Nadie entra al barro sin chaleco de flotación y sin una línea de seguridad controlada desde terreno firme.
- Armar un camino de tránsito con tablones, placas fenólicas de 18 mm, pallets o esteras de rescate para repartir el peso.
- Trabajar siempre del lado del lomo del animal, nunca del lado de las patas: una vaca que patea en el barro puede romper una pierna.
- Botas de caña alta solo con cuidado: si se llenan de barro funcionan como ancla. Mejor neoprene ajustado o calzado de rescate acuático.
- Considerar agua contaminada (efluentes, combustible, animales muertos): guantes, protección ocular y descontaminación al salir.
Evaluación del animal
Antes de tocar nada, hay que leer la situación. Conviene que esté un veterinario, sobre todo para decidir la sedación: un bovino tranquilo colabora, uno en pánico se agota y se entierra más. Puntos a relevar:
- Tiempo atrapado: un bovino echado más de 6 horas corre riesgo de síndrome de vaca caída, lesión muscular por compresión y daño nervioso en los miembros.
- Hipotermia: el barro frío y mojado le saca calor muy rápido, aun en primavera.
- Profundidad y postura: hasta dónde está hundido y si la cabeza queda por encima del agua. Si el riesgo es ahogarse, la prioridad es mantener la cabeza arriba con apoyo bajo la quijada, nunca tirando del cuello.
- Estrés por captura (miopatía): en animales de campo poco manejados el estrés solo ya puede ser mortal días después. Hay que trabajar rápido pero sin gritos ni golpes.
Romper la succión: la clave técnica
El barro saturado sella alrededor de las patas y del vientre. Hay que meter agua o aire en esa interfase para cortar el vacío:
- Lanza de agua a baja presión: un caño metálico de 1 a 1,5 m conectado a una línea de 38 mm con la presión reducida (2 a 3 bar alcanzan). Se introduce junto a cada pata, de arriba hacia abajo, para fluidificar el barro. Nunca apuntar a la piel con chorro directo.
- Lanza de aire: con un compresor o un cilindro con regulador, con el mismo criterio de baja presión.
- Excavación manual alrededor del cuerpo, con palas desde las tablas, para abrir espacio al lado de los miembros.
Con la succión rota, muchas veces el animal sale solo con una ayuda mínima.
Tracción sin lastimar
Si hace falta traccionar, la fuerza va al tronco y se reparte en una superficie grande:
- Cinchas planas de 10 a 15 cm, nunca sogas finas que corten. Se pasan bajo el cuerpo con una aguja de cinchar (una barra plana y curva) o una manguera rígida que haga de guía.
- Asistencia delantera: la cincha pasa detrás de los codos y cruza el pecho, para sacar al animal hacia adelante.
- Asistencia trasera: la cincha rodea los cuartos traseros por debajo de la cola, para empujar desde atrás.
- Arrastre lateral: con el animal ya acostado sobre una lona o una camilla de rescate, se lo desliza de costado hacia terreno firme.
- El tirón debe ser gradual y controlado: personas tirando o un sistema 3:1 con cuerda EN 1891 y un anclaje firme. El tractor o la camioneta tirando en directo no da control ni sensibilidad: si se usa, que sea con un aparejo de por medio y una persona con autoridad para parar.
- Prohibido: tirar del cuello, de los cuernos, de la cola o de una pata, y levantar con la pala del tractor sin una eslinga de cuerpo completo.
Después de sacarlo
El rescate no termina en la orilla. Hay que dejar al animal echado sobre el esternón, en lugar seco, abrigado si hace frío, con agua y sin forzarlo a pararse. Si no se levanta en las horas siguientes, el veterinario evalúa si conviene levantarlo con eslinga o pinza de cadera. Hay que registrar el tiempo atrapado, las técnicas usadas y el estado al salir: esos datos sirven para la próxima inundación, que en los bañados siempre llega.
Foto: Chandler Cruttenden / Unsplash