Búsqueda y rescate estructural tras derrumbe: qué puede y qué no puede hacer un bombero de nivel básico
El nivel básico no es un permiso para entrar
La NFPA 1670 —hoy consolidada junto con la NFPA 1006 dentro de la NFPA 2500 (edición 2022)— define tres niveles de capacidad operativa para incidentes de rescate técnico: Awareness (concientización o nivel básico), Operations y Technician. La confusión más cara del rescate estructural argentino es creer que el nivel básico habilita a meterse entre los escombros. No habilita. El nivel básico se define por tres verbos: reconocer, aislar y notificar. Todo lo demás —romper losas, apuntalar, ingresar a huecos— es materia de niveles superiores y de equipos USAR clasificados bajo la metodología INSARAG (Naciones Unidas), que en el país se articula a través del SINAGIR (Ley 27.287) y del sistema de bomberos voluntarios encuadrado en la Ley 25.054.
Dicho esto, el bombero de nivel básico es casi siempre el primero en llegar. Lo que haga o deje de hacer en los primeros 20 minutos define si el rescate técnico posterior es viable o si se convierte en una recuperación de cuerpos.
Leer el colapso: tipologías y huecos de vida
Antes de tocar nada hay que clasificar la geometría del derrumbe, porque de ahí se deduce dónde puede haber sobrevivientes:
- Panqueque (pancake): losas apiladas horizontalmente. Huecos de vida escasos y de bajo perfil, sobre todo en los bordes y contra muebles rígidos.
- En V: la losa cede en el centro y apoya en el piso; los huecos quedan contra las paredes perimetrales.
- Voladizo o lean-to: un extremo de la losa mantiene apoyo, el otro cae. Genera el hueco triangular más grande y más accesible.
- En A (A-frame): la losa se quiebra sobre un muro interior portante; deja dos huecos laterales.
- Ménsula (cantilever): la peor. Un extremo queda sin apoyo, en equilibrio inestable, y es la tipología con mayor tasa de colapso secundario sobre los rescatistas.
Dato duro para dimensionar el problema: el hormigón armado pesa unos 2.400 kg/m³ y el escombro suelto ronda los 1.600 kg/m³. Una losa de 4 x 4 m y 12 cm de espesor son casi 4.600 kg. Ningún grupo de personas la mueve a mano, y todo intento de levantarla sin estabilizar primero transmite carga a un punto que no la esperaba.
Evaluación de escena: el perímetro antes que la víctima
El primer arribo debe establecer un perímetro de exclusión mínimo igual a 1,5 veces la altura de la estructura afectada, cortar servicios (gas, electricidad, agua) y ubicar el puesto de comando a barlovento y fuera de la zona de caída. Riesgos que hay que descartar sí o sí:
- Atmósfera: en sótanos y huecos rige la lógica de espacio confinado. Oxígeno entre 19,5 % y 23,5 %, monóxido por debajo de 35 ppm, sulfhídrico bajo 10 ppm y explosividad menor al 10 % del LEL. Sin explosímetro de cuatro gases, no hay ingreso.
- Sílice cristalina respirable: el polvo de hormigón demolido la libera en concentraciones muy por encima del límite de 0,05 mg/m³. Mínimo indispensable: protección respiratoria FFP3 según EN 149, y ERA si la atmósfera es dudosa.
- EPP: el traje estructural EN 469 no es el equipo adecuado para colapso: es pesado, poco resistente a la abrasión y produce estrés térmico. Corresponde EPP de rescate técnico tipo NFPA 1951, casco con barbijo de tres o cuatro puntos (EN 12492 o EN 397 con retención), guantes EN 388 con corte nivel 3 o superior, y protección ocular y auditiva.
Marcación: el idioma común
El sistema de marcación INSARAG/FEMA evita duplicar esfuerzos. Se pinta un cuadrado de 1 x 1 m en aerosol naranja junto al punto de acceso: una barra diagonal al ingresar, la diagonal cruzada (X) al terminar, y en los cuadrantes se anota identificación del equipo (izquierda), hora y fecha de salida (arriba), riesgos detectados (derecha) y víctimas —vivas y fallecidas— (abajo). La marcación de víctima usa una V con la cantidad y un círculo cuando fue extraída. Aprender esto no requiere ser técnico y cuesta una tarde de instrucción.
Búsqueda: el ciclo de silencio
La secuencia estándar es reconocimiento visual, búsqueda física, búsqueda canina y búsqueda técnica (cámaras de inspección, geófonos sismo-acústicos). El nivel básico ejecuta las dos primeras desde el exterior. La herramienta más subestimada es el ciclo de llamado y silencio: se detiene toda maquinaria y conversación, un operador golpea tres veces sobre un elemento estructural, se grita una consigna corta y se espera 30 segundos en silencio absoluto. Se repite desde cuatro puntos cardinales del perímetro. Es gratis, no requiere ingreso y detecta sobrevivientes que ninguna cámara ve.
Apuntalamiento y síndrome de aplastamiento
El apuntalamiento es tarea de técnico, pero conviene entender el orden de magnitud: un puntal vertical de madera de 10 x 10 cm y hasta 2,4 m de altura soporta del orden de 2.000 kg con factor de seguridad, y los puntales inclinados (rakers) trabajan a 45° a 60°. Nunca se apuntala con material metálico improvisado ni se usan gatos hidráulicos de auto como elemento permanente.
Y el punto que más vidas cuesta: el síndrome de aplastamiento. Un miembro comprimido más de una hora acumula mioglobina y potasio; al liberarlo de golpe, esa carga entra en circulación y puede provocar arritmia y paro. La regla operativa es simple: si hay una extremidad atrapada, no se libera sin personal médico presente y vía venosa colocada, con expansión de volumen con solución fisiológica al 0,9 % —no Ringer lactato, que aporta potasio— iniciada antes de retirar la carga.
Qué hacer antes del próximo llamado
- Verificar que el cuartel tenga explosímetro calibrado y protección respiratoria FFP3 en cantidad.
- Practicar el ciclo de llamado y silencio y la marcación INSARAG en instrucción semanal.
- Tener identificado por escrito al equipo USAR más cercano y el tiempo real de arribo.
- Encuadrar la gestión de seguridad del cuartel bajo IRAM 3800 y la señalización de zonas bajo IRAM 10005.
En derrumbe, el heroísmo mal calibrado suma víctimas. El mejor primer interviniente es el que llega, lee la estructura, encierra el problema, marca lo que sabe y entrega una escena ordenada al equipo que sí puede entrar.