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Cámaras de refrigeración de supermercados con gases fluorados: fuga silenciosa detrás de la góndola

Cámaras de refrigeración de supermercados con gases fluorados: fuga silenciosa detrás de la góndola

Un riesgo que no se ve ni se huele

Cualquier supermercado mediano tiene detrás de las góndolas una red de cañerías, evaporadores, cámaras frigoríficas y una sala de máquinas con compresores en paralelo, lo que se llama rack central. En la mayoría de las instalaciones argentinas ese circuito trabaja con gases fluorados (HFC y HFO): R-404A, R-507A, R-134a y, en las más nuevas, R-448A o R-449A. En una instalación grande la carga total puede pasar los 300 a 800 kg de refrigerante, repartidos en decenas de metros de cañería.

Estos gases son incoloros y casi no tienen olor. Una fuga en una cámara de congelados o en un sótano técnico puede avanzar durante horas sin que nadie la note. Cuando llegamos, el problema ya no es solo el gas: puede haber una atmósfera pobre en oxígeno, productos de descomposición tóxicos si hubo fuego, y una víctima tirada en el piso de una cámara a -20 °C.

Qué hay en la cañería: datos que conviene saber

  • Densidad: el R-404A (masa molar cercana a 98 g/mol) y el R-134a (102 g/mol) pesan unas 3,4 a 3,5 veces más que el aire. Se juntan en sótanos, fosos, cámaras cerradas y desagües. El gas desplaza el aire desde abajo hacia arriba.
  • Asfixia simple: con menos de 19,5% de oxígeno la atmósfera ya es deficiente. Por debajo del 16% aparecen pérdida de coordinación y error de juicio. La víctima no siente falta de aire.
  • Sensibilización cardíaca: en concentraciones altas, los HFC vuelven el corazón sensible a la adrenalina. Un esfuerzo o un susto pueden provocar una arritmia fatal. Por eso a la víctima rescatada hay que moverla con calma y no darle estimulantes.
  • Quemaduras por frío: el R-404A hierve a unos -46 °C a presión atmosférica y el R-134a a -26 °C. Un chorro de líquido sobre la piel o los ojos congela en segundos.
  • Descomposición térmica: con llama o superficies muy calientes (resistencias de descongelamiento, tableros incendiados), los fluorados se descomponen en fluoruro de hidrógeno (HF) y fluoruro de carbonilo (COF2). El valor IDLH del HF es de 30 ppm. El HF ataca vías respiratorias, piel y ojos, y también el equipo estructural.

Clasificación y normativa de referencia

La seguridad de los refrigerantes se clasifica según ASHRAE 34 e ISO 817: letra A o B según la toxicidad, número 1, 2L, 2 o 3 según la inflamabilidad. Los HFC clásicos son A1 (baja toxicidad, no inflamables). Los HFO como el R-1234yf o el R-1234ze son A2L (levemente inflamables). En las heladeras exhibidoras autónomas ya es común el R-290 (propano), A3, muy inflamable. En un mismo local pueden convivir las tres familias.

El diseño de estas instalaciones lo regulan EN 378 (partes 1 a 4) e ISO 5149. Estas normas fijan límites prácticos de carga por volumen de ambiente y exigen detectores de fuga en salas de máquinas y en espacios donde la carga pueda superar ese límite, con alarma y ventilación mecánica asociada. En Estados Unidos el equivalente es ASHRAE 15. En nuestro país rige la Ley 19.587 y su Decreto 351/79 de Higiene y Seguridad en el Trabajo, y la señalización debe seguir la IRAM 10005. Para la respuesta, el rombo NFPA 704 en la puerta de la sala de máquinas y la hoja de seguridad del refrigerante son los primeros datos que hay que buscar.

Señales de alerta en el lugar

  • Personal que se queja de mareos, dolor de cabeza o somnolencia cerca de cámaras o en el depósito.
  • Escarcha o hielo anormal en una zona puntual de cañería, válvula o unión.
  • Manchas de aceite en uniones (el refrigerante arrastra el aceite del compresor).
  • Siseo en la sala de máquinas, alarma de detector de fuga o falla de baja presión en el rack.
  • Mercadería descongelándose: el sistema perdió carga.

Pautas operativas

  • Equipo autónomo (ERA) obligatorio para entrar a sala de máquinas, cámaras o sótanos. El equipo debe cumplir con NFPA 1981. Un filtro no sirve en una atmósfera deficiente en oxígeno.
  • Medición: el explosímetro de 4 gases no detecta HFC directamente. Lo que sí te indica es la caída de O2. Si hay R-290 o un A2L, el LEL sí importa. Medí a ras del piso, donde se acumula el gas.
  • Rescate primero: las cámaras deben tener apertura interior según normativa, pero no lo des por hecho. Trabajá en binomio, con línea de vida y con un compañero afuera.
  • Corte de energía coordinado: cortar el rack detiene la fuga por presión de descarga, pero también puede apagar la ventilación de la sala. Si hay extracción con tablero independiente, mantenela funcionando. Pedí siempre al técnico frigorista de guardia del supermercado.
  • Ventilación: hacela por presión positiva, sacando el gas por aberturas bajas. Evitá mandarlo hacia sótanos linderos o hacia el salón de ventas con público.
  • Si hubo fuego: considerá todo el equipo contaminado con HF. Hacé la descontaminación con agua abundante. La víctima con exposición cutánea necesita gel de gluconato de calcio y traslado avisando al hospital que se trata de HF. El equipo estructural debe cumplir NFPA 1971, pero no protege contra el HF en estado líquido o concentrado. Lo que corresponde es el lavado posterior según NFPA 1851.
  • Cilindros y recipientes de líquido: con exposición al calor, enfrialos a distancia. Un recipiente de refrigerante expuesto al fuego puede fallar por sobrepresión.

Lo que viene: CO2 y propano

Con la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, ratificada por Argentina, los HFC de alto potencial de calentamiento se van a ir reduciendo. El R-404A tiene un GWP cercano a 3.900. Los reemplazos son R-744 (CO2), que en sistemas transcríticos trabaja por encima de los 90 a 120 bar, y el propano en equipos autónomos. Cambia el riesgo: ya no solo asfixia y HF, también altísima presión e inflamabilidad. Conviene relevar ahora los supermercados de tu zona de cobertura. Anotá qué refrigerante usan, dónde está la sala de máquinas, dónde está el corte de energía y quién es el técnico de guardia, porque esa información es mucho más difícil de conseguir durante la emergencia.

Foto: Mishaal Zahed / Unsplash