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Carpas y estructuras desmontables en ferias y kermeses: lona, guirnaldas eléctricas y salidas de emergencia improvisadas

Carpas y estructuras desmontables en ferias y kermeses: lona, guirnaldas eléctricas y salidas de emergencia improvisadas

Un riesgo que se arma el viernes y se desarma el domingo

Kermeses parroquiales, ferias de colectividades, fiestas patronales y festivales de cerveza tienen algo en común: estructuras armadas en pocas horas, sin planos, con lona plástica, cables de extensión y cientos de personas adentro. Para los cuerpos de bomberos voluntarios, la carpa de feria es uno de los escenarios con más chances de pasar de un incidente menor a una tragedia con muchas víctimas. Hay antecedentes de sobra. En el incendio del circo de Hartford (EE.UU., 1944) murieron 167 personas porque la lona estaba impermeabilizada con parafina y nafta. En el Gran Circo Norte-Americano de Niterói (Brasil, 1961) los muertos fueron más de 500. En los dos casos la cubierta se prendió fuego de forma generalizada en pocos minutos y cayó encendida sobre el público.

El material de la lona: lo primero que hay que mirar

En nuestras ferias se ven tres tipos de cubierta:

  • Lona de PVC con tratamiento ignífugo: es la de las carpas comerciales de alquiler. Bien certificada, se autoextingue al retirar la llama. Igual, cuando se quema libera cloruro de hidrógeno (HCl), que es corrosivo e irritante, y gotea material fundido.
  • Lona rafia de polietileno (la típica azul o naranja de ferretería) y media sombra: no tienen ningún tratamiento. Arden rápido, gotean polietileno en llamas sobre la gente y propagan el fuego por toda la cubierta en segundos.
  • Lonas de algodón o lienzo viejas: sin retardante, o con un retardante que ya se fue con los lavados y la intemperie.

La norma de referencia es la NFPA 701 (ensayos de propagación de llama en textiles y films), que exige que los tejidos para carpas pasen el Método de Ensayo 2. En Europa, la EN 13782 (estructuras temporales, carpas) pide que la cubierta tenga una reacción al fuego clasificada según la EN 13501-1, en general como mínimo B-s2,d0 o equivalente nacional. En Argentina, la reacción al fuego de los materiales se ensaya con la IRAM 11910. En la inspección previa conviene pedir el certificado del fabricante. Si no hay certificado, la lona se trata como combustible común. Con autorización del organizador, una prueba de campo rápida es acercar un encendedor a un recorte del sobrante: si la llama sigue después de retirar la fuente, no es ignífuga.

Guirnaldas eléctricas: la fuente de ignición más común

La gran mayoría de los principios de incendio en carpas de feria son eléctricos. Los hallazgos de siempre:

  • Guirnaldas armadas a mano con portalámparas E27, empalmes con cinta aisladora expuestos a la lluvia y cable paralelo de uso interior.
  • Lámparas incandescentes o halógenas apoyadas contra la lona. Una incandescente de 60 W supera fácilmente los 100 °C en el bulbo, y un reflector halógeno de 500 W pasa los 300 °C.
  • Zapatillas conectadas en cadena, freidoras y anafes eléctricos en el mismo circuito que la iluminación y sin protección diferencial.
  • Generadores sin puesta a tierra, cargados con combustible en caliente y ubicados al lado de la carpa.

La referencia internacional es la NFPA 70 (NEC), Artículo 525 (carnavales, circos y ferias), junto con la IEC 60364-7-740 (instalaciones temporales en ferias y parques de diversiones). En el país rige la Reglamentación AEA 90364. Lo mínimo exigible:

  • Interruptor diferencial de 30 mA en todos los circuitos de tomacorrientes e iluminación.
  • Cable flexible tipo taller según IRAM NM 247-5, sin empalmes intermedios, y conectores con grado de protección IP44 como mínimo a la intemperie.
  • Puesta a tierra verificada, con jabalina según IRAM 2309 y medición según IRAM 2281.
  • Luminarias LED y separación física de la lona: nunca guirnaldas enrolladas en los parantes o tocando la cubierta.
  • Generadores a 6 m (20 pies) como mínimo de la carpa, como pide el International Fire Code, cap. 31, con el escape apuntando hacia afuera y la recarga hecha con el motor detenido y frío.

Cocina, gas y distancias

En las ferias gastronómicas el riesgo se multiplica. La NFPA 102 (tribunas, carpas y estructuras de membrana) y el IFC piden que las cocinas con llama estén en una carpa separada o al aire libre, a 6 m de las carpas con público. Los cilindros de GLP tienen que quedar afuera, de pie, encadenados y protegidos del calor, a un mínimo de 3 m de cualquier carpa. Cada puesto de cocina necesita un extintor clase K si fríe en aceite, y además uno ABC de 5 kg por cada sector.

Salidas de emergencia: las que hay y las que hay que hacer

La carpa de feria suele tener una sola abertura útil, porque el resto de los laterales queda cerrado con lona atada o con mesas. El Decreto 351/79 (reglamentario de la Ley 19.587, Anexo VII) toma como unidad de ancho de salida 0,55 m, con un mínimo de dos unidades (1,10 m). La NFPA 101 calcula la carga de ocupantes con 0,65 m² por persona en zonas de uso concentrado sin asientos fijos. Para carpas, el IFC limita la distancia de recorrido hasta una salida a 30,5 m. Una carpa de 10 × 20 m puede tener más de 300 personas adentro y necesita al menos dos salidas lo más alejadas posible entre sí, señalizadas y sin obstrucciones.

Cuando la salida no existe o está bloqueada, la dotación tiene que crearla:

  • Cortar la energía primero, en el tablero o en el generador, antes de tocar lona o estructura metálica.
  • Cortar la lona lateral con un cuchillo de rescate o una hacha haciendo un corte en «T» invertida o en «U», desde abajo, para abrir un paño ancho que la gente pueda atravesar. Un corte vertical simple se cierra solo con el viento.
  • Ojo con los vientos y tensores: de noche y con humo, las sogas de anclaje a la altura de los tobillos hacen caer a la gente que evacúa. Hay que iluminarlos o marcarlos.
  • No mandar personal bajo una cubierta de polietileno que ya está en llamas: lo que gotea quema y el techo puede caer entero. Hay que atacar desde el perímetro, enfriar la estructura y priorizar la evacuación.

Viento y colapso

La EN 13782 obliga al fabricante a declarar una velocidad de viento límite de uso, que suele estar entre 70 y 80 km/h según el modelo. Por encima de ese valor, la carpa se evacúa. Los gazebos plegables de feria no tienen ese cálculo y se vuelan con ráfagas mucho menores. Un gazebo sin lastre (se recomiendan al menos 20-40 kg por pata) es un proyectil. Conviene incluir el control de lastres y estacas en la inspección previa.

Checklist para la inspección previa

  • Certificado de ignifugidad de la lona (NFPA 701 / EN 13501-1 / IRAM 11910).
  • Diferencial de 30 mA probado con el botón de test y cables sin empalmes.
  • Iluminación LED separada de la cubierta.
  • Generador y GLP a la distancia reglamentaria.
  • Al menos dos salidas de 1,10 m, señalizadas y con iluminación de emergencia.
  • Extintores ABC y K ubicados, cargados y con personal que sepa usarlos.
  • Tensores marcados y lastres verificados.

Una carpa de feria arde en minutos. La prevención es la inspección del viernes a la tarde, porque el sábado a la noche ya no hay margen.

Foto: william f. santos / Unsplash