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Chacras de yerba mate con secadero a leña: cómo trabajar un barbacuá con brasas vivas toda la noche

Chacras de yerba mate con secadero a leña: cómo trabajar un barbacuá con brasas vivas toda la noche

Un riesgo que se repite todas las zafras

En Misiones y el nordeste de Corrientes, entre marzo y septiembre (la zafra gruesa) y en la zafriña de verano, cientos de secaderos queman leña día y noche. Muchos todavía usan el barbacuá tradicional: una estructura de madera, con frecuencia en forma de cúpula o tarima, donde la hoja se seca con aire caliente y humo que llega por un túnel desde un hogar a leña. Hay estructuras con décadas de uso, impregnadas de polvo de yerba y alquitrán, y un hogar que no se apaga nunca del todo. Para el cuartel de la zona, conocer bien cómo funciona el proceso es la diferencia entre salvar el secadero y perderlo.

Cómo funciona el proceso y dónde está el peligro

La hoja verde llega con alrededor de un 55-60% de humedad y tiene que salir con apenas un 3-6%. Son dos etapas:

  • Sapecado: la hoja pasa unos segundos por llama directa o gases a 400-500 °C en un cilindro rotativo o sobre fuego abierto. Esa exposición corta inactiva las enzimas y le saca a la hoja buena parte del agua superficial.
  • Secado: en el barbacuá, el aire caliente pasa por la hoja a unos 80-110 °C durante 12 a 24 horas. Los secaderos modernos de cinta o tubo hacen lo mismo en 3 a 5 horas, con temperaturas más controladas.
  • Canchado y molienda: la hoja seca se quiebra y se muele, y ahí se genera polvo fino combustible.

Los puntos críticos son tres. Primero, la estructura de madera está expuesta a calor seco durante años y eso baja su temperatura de ignición: la madera sometida mucho tiempo a 100-150 °C puede pirolizarse y encenderse sola mucho más abajo de los 250-300 °C habituales. Segundo, el polvo de yerba se acumula en vigas, ductos y tolvas. Tercero, el hogar con brasas que el operario carga a la noche y deja trabajando hasta la mañana, casi siempre sin nadie que lo controle.

Normas de referencia

  • NFPA 61: prevención de incendios y explosiones de polvo en instalaciones agrícolas y de procesamiento de alimentos. Es la norma que corresponde para secado, molienda y almacenamiento de yerba.
  • NFPA 652 y NFPA 660: fundamentos de polvos combustibles y análisis de riesgo de polvo (DHA). En las ediciones recientes, la NFPA 660 consolida las normas de polvos, incluida la 61. Conviene revisar qué edición rige en cada caso.
  • NFPA 664: incendios y explosiones en instalaciones que procesan madera. Sirve de guía para los acopios de leña y las estructuras.
  • NFPA 10 e IRAM 3517-2: selección, ubicación y mantenimiento de extintores. En un secadero deberían estar en la playa de leña, en la boca del hogar y en el área de molienda.
  • NFPA 1140: manejo de incendios forestales y en interfase. Aplica porque muchas chacras lindan con monte nativo, pinares o yerbales.
  • EN 469 / ISO 15384: EPP estructural y EPP forestal. Para un secadero conviene el estructural completo con ERA: el humo de madera y yerba en combustión lenta tiene niveles altos de CO.
  • Ley 26.815 (Sistema Federal de Manejo del Fuego), para la coordinación cuando el fuego pasa a vegetación.

Operaciones: llegada y evaluación

Los avisos suelen llegar de madrugada, cuando el fuego ya pasó del hogar a la estructura. Al llegar:

  • Hablá con el secanchador o el encargado: cuánta hoja hay en el barbacuá, si funcionaba el ventilador o el tiraje, si hay hoja canchada o molida cerca y dónde está el corte eléctrico.
  • Cortá la energía de ventiladores, cintas y molinos. Un ventilador andando alimenta el fuego con oxígeno y lo empuja por los ductos.
  • Leé la estructura: si un barbacuá de madera está tomado por completo, en general colapsa en 15-30 minutos. No ingreses abajo de la cúpula ni de la tarima.
  • Asegurá el agua: en zona rural casi nunca hay hidrante. Planificá relevo con cisternas y usá tanques australianos, represas o piletones de la chacra con motobomba y manguerote de aspiración.

Ataque y riesgo de explosión de polvo

La regla número uno es no levantar polvo. Un chorro pleno sobre hoja canchada o sobre polvo acumulado en vigas puede ponerlo en suspensión y generar una deflagración secundaria, que suele ser más violenta que la primera.

  • Usá niebla o chorro de baja presión sobre acopios y zonas con polvo. Aplicá de arriba hacia abajo, sin barrer.
  • Hacé el ataque defensivo desde afuera y protegé las exposiciones: galpón de canchado, depósito de yerba en bolsas, acopio de leña y vivienda.
  • Con hoja seca en masa (bolsas o pilas), la combustión es profunda. Mojar la superficie no alcanza: hay que desarmar la pila con herramientas y mojar capa por capa. Un agente humectante (Clase A al 0,1-0,3%) ayuda mucho a que el agua penetre.
  • En los ductos metálicos de aire caliente, controlá las temperaturas con cámara térmica: el fuego viaja por adentro.

Remoción, brasas y guardia nocturna

Lo que caracteriza a estos incendios es que las brasas siguen vivas durante horas. Un hogar de barbacuá puede tener medio metro de brasa y ceniza a más de 600 °C en el núcleo, y la madera carbonizada de la estructura puede rebrotar 8-12 horas después.

  • Sacá las brasas del hogar con pala a una zona despejada, lejos de vegetación y estructuras, y apagalas ahí. No las tapes con tierra en el lugar.
  • Recorré con cámara térmica: cualquier punto por encima de 60-70 °C en madera o hoja indica actividad.
  • Dejá una guardia de cenizas o volvé a las 2-4 horas y otra vez al amanecer. Anotá en el parte quién quedó responsable.
  • Medí CO con detector multigás antes de sacarte el ERA durante la remoción. En combustión lenta, el CO puede superar las 1.200 ppm (IDLH) aunque no se vea humo.

Prevención: lo que el cuartel puede ofrecer a los productores

Fuera de temporada, una visita técnica a los secaderos del área rinde mucho. Algunas recomendaciones concretas:

  • Limpiar polvo y alquitrán de vigas y ductos todas las semanas durante la zafra.
  • Poner chapa o mampostería entre el hogar y la madera de la estructura, y dejar una distancia mínima de 1 m.
  • Instalar un termómetro o termocupla con alarma en la salida del túnel de aire caliente.
  • Tener extintores ABC de 10 kg y una línea de agua presurizada en la boca del hogar.
  • Mantener la leña a más de 10 m del secadero y una franja limpia de vegetación alrededor.
  • Que nadie deje el hogar cargado sin una ronda nocturna programada.

El INYM y las cooperativas yerbateras son buenos aliados para hacer llegar estas pautas. Un secadero que se quema deja sin trabajo a toda una cadena: los tareferos, el secanchador y el molino. Que el cuartel conozca el proceso evita pérdidas, y sobre todo evita que alguien entre debajo de una cúpula que está por caerse.

Foto: Arseniy Kapran / Unsplash