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Chalecos de alta visibilidad y señalización vial en un siniestro de tránsito: cómo no ser el próximo atropellado

Chalecos de alta visibilidad y señalización vial en un siniestro de tránsito: cómo no ser el próximo atropellado

El riesgo que no arde

En un siniestro vial, el peligro más grande para el bombero muchas veces no es el vehículo deformado ni el combustible derramado: es el tránsito que sigue pasando. En Estados Unidos, donde el tema se registra de manera sistemática, todos los años mueren decenas de respondedores embestidos mientras trabajaban sobre la calzada. En la Argentina no hay un registro unificado, pero cualquier cuartel con ruta en su jurisdicción tiene su propia historia de un auto que pasó a centímetros de la dotación.

La cuenta que hay que hacer

Un conductor a 100 km/h recorre casi 28 metros por segundo. Con un tiempo de percepción y reacción de 1,5 segundos, ya hizo unos 42 metros antes de tocar el freno, y necesita otros 55 metros para detenerse sobre asfalto seco. Total: cerca de 100 metros. A 130 km/h la cifra trepa a unos 150 metros, y con piso mojado bastante más.

De noche, una persona con ropa oscura recién se distingue con luces bajas a pocas decenas de metros. Con material retrorreflectivo en buen estado, esa distancia se multiplica varias veces. Esa diferencia es el margen entre frenar y atropellar.

El estructural no alcanza

Las bandas del equipo estructural certificado NFPA 1971 o EN 469 ayudan de noche, pero su superficie fluorescente es chica y el traje suele ser oscuro y estar sucio de hollín. De día, lo que te hace visible es el fondo fluorescente; de noche, la banda retrorreflectiva. Hace falta una prenda que tenga las dos cosas en cantidad suficiente.

Qué dicen las normas

  • EN ISO 20471 (reemplazó a la EN 471): define tres clases según la superficie mínima visible. Clase 1: 0,14 m² de fondo fluorescente y 0,10 m² de retrorreflectivo. Clase 2: 0,50 m² y 0,13 m². Clase 3: 0,80 m² y 0,20 m². Las bandas deben tener al menos 50 mm de ancho.
  • ANSI/ISEA 107: incluye el Tipo P, pensado para seguridad pública, que admite un chaleco más corto para llegar al cinturón y a los equipos. Absorbió a la vieja ANSI/ISEA 207.
  • IRAM 3859: la norma argentina de ropa de señalización de alta visibilidad, alineada con el criterio europeo de clases. Al comprar, pedí el certificado y verificá la edición vigente.
  • NFPA 1901: exige que la autobomba lleve un chaleco por cada asiento, cinco conos fluorescentes de al menos 71 cm con bandas retrorreflectivas y cinco dispositivos luminosos de advertencia. También pide chevrones retrorreflectivos en al menos el 50 % de la parte trasera, con franjas de 15 cm a 45°.
  • NFPA 1500 y NFPA 1091 (hoy consolidadas en otras normas NFPA): establecen el uso obligatorio de prenda de alta visibilidad cuando el personal está expuesto al tránsito, y las competencias de quien controla el tránsito en el incidente.

Para ruta y autopista, lo razonable es Clase 2 como mínimo y Clase 3 de noche o con velocidades altas. Un chaleco solo llega normalmente a Clase 2; la Clase 3 requiere mangas o combinarlo con pantalón. La única excepción aceptada es quien está expuesto directamente a fuego, calor o materiales peligrosos, porque el chaleco común no es ignífugo. Terminado ese riesgo, chaleco puesto.

Armar la escena antes de trabajar

El chaleco es la última barrera, no la primera. Antes viene la señalización:

  • Posición de bloqueo: la unidad más pesada va entre el tránsito y la zona de trabajo, en diagonal, tapando el carril afectado y uno más si se puede. Las ruedas delanteras van giradas hacia afuera de la escena, para que si la embisten no se desplace contra la dotación.
  • Zona de amortiguación: dejá un espacio libre entre el móvil de bloqueo y el área de trabajo. Ahí no se para nadie ni se apoyan herramientas.
  • Preaviso: la primera señal tiene que estar más lejos que la distancia de frenado. En ruta, no menos de 150 a 200 metros, y más si hay curva, lomada o niebla: el conductor tiene que ver la señal antes de ver el siniestro.
  • Conos en cuña: en diagonal, cerrando el carril de a poco, cada 10 a 15 metros. Se colocan caminando de frente al tránsito, nunca de espaldas.
  • Luces: de noche apagá las altas y los faros que apuntan al tránsito, porque encandilan y esconden a la gente que está detrás. Balizas encendidas y reflectores de escena apuntando hacia abajo.
  • Vigía: una persona con chaleco, silbato o radio, cuya única tarea es mirar el tránsito y dar la alarma.

Bajá siempre por el lado protegido, y no cruces carriles abiertos si se puede evitar. Las balizas triangulares que exige la Ley 24.449 para cualquier vehículo son un piso mínimo, pensado para un auto detenido, no para una escena con diez personas trabajando.

El chaleco también se vence

El fluorescente se degrada con el sol, la suciedad y los lavados. La etiqueta de una prenda certificada indica la cantidad máxima de ciclos de lavado; pasado ese número, ya no garantiza el desempeño de norma. Revisá periódicamente:

  • Fondo desteñido, manchado de aceite o de hollín que no sale: baja.
  • Bandas cuarteadas, despegadas o que ya no devuelven la luz de una linterna a diez metros: baja.
  • Cierres rotos o talle que no cierra sobre el estructural: reemplazo.

Guardalos lejos del sol, uno por asiento, al alcance de la mano y no en el fondo de un cofre. Un chaleco que hay que ir a buscar es un chaleco que no se usa.

En resumen

Bloqueá con el móvil, avisá con tiempo, canalizá con conos y hacete ver con una prenda certificada. Son cuatro capas, y ninguna reemplaza a las otras. Ponerse el chaleco lleva diez segundos, y esos diez segundos valen más que cualquier maniobra de rescate que venga después.

Foto: Mathias Reding / Unsplash