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Columnas secas y bocas de incendio en edificios en altura: qué exige la normativa y qué se encuentra roto en la inspección

Columnas secas y bocas de incendio en edificios en altura: qué exige la normativa y qué se encuentra roto en la inspección

Por qué importa la columna seca

En un edificio en altura, la columna seca es lo que te deja atacar el fuego en el piso 14 sin tender 200 metros de manguera por la escalera. Es una cañería vertical que está vacía en servicio normal. La autobomba la presuriza desde la vereda a través de la boca de impulsión, y la dotación se conecta en la salida del piso de abajo del incendio. Cuando funciona, ahorra minutos y gente. Cuando no funciona, te enterás en el peor momento: con el equipo autónomo puesto y la línea sin agua.

Este artículo junta lo que piden las normas de referencia y lo que efectivamente se encuentra roto cuando se sale a inspeccionar.

El marco normativo

En Argentina, la base es la Ley 19.587 y su Decreto 351/79 (Anexo VII), que fija las condiciones de protección contra incendio, y además los códigos de edificación municipales. Estos últimos definen a partir de qué altura es obligatoria la columna seca, y el criterio cambia entre jurisdicciones, así que siempre hay que chequear el código local. Para el equipamiento (mangueras, lanzas, racores) se aplican las normas IRAM del área de protección contra incendio. Para el diseño y el mantenimiento, en la práctica se usan como referencia las normas internacionales:

  • NFPA 14 (Standard for the Installation of Standpipe and Hose Systems): diseño e instalación de columnas secas y húmedas.
  • NFPA 25: inspección, prueba y mantenimiento de sistemas a base de agua, columnas incluidas.
  • EN 671-1 y EN 671-2: bocas de incendio equipadas con manguera semirrígida de 25 mm y con manguera plana de 45 mm, respectivamente.
  • EN 671-3: mantenimiento de las BIE y de los carreteles.

Datos técnicos que conviene tener en la cabeza

NFPA 14 clasifica los sistemas en tres clases:

  • Clase I: conexiones de 2½ pulgadas (63,5 mm), solo para uso de bomberos.
  • Clase II: conexiones de 1½ pulgadas (38 mm), con manguera para los ocupantes.
  • Clase III: combina las dos.

La columna seca típica es Clase I. Los valores de referencia más importantes son estos:

  • Cuándo se exige: según NFPA 14 y el IBC, cuando algún piso queda a más de 30 pies (unos 9 m) sobre el nivel de acceso de la autobomba.
  • Caudal de diseño: 500 gpm (aproximadamente 1.900 L/min) para la columna más desfavorable y 250 gpm (unos 950 L/min) por cada columna adicional. El tope es de 1.250 gpm, o 1.000 gpm si el edificio tiene rociadores.
  • Presión residual: 100 psi (6,9 bar) en la salida de 2½ pulgadas más desfavorable.
  • Presión máxima: si la presión estática en una salida supera los 175 psi (12,1 bar), hace falta un dispositivo reductor o regulador de presión. Sin él, la línea es inmanejable para el pitonero.
  • Diámetro mínimo: 4 pulgadas (100 mm) para columnas Clase I y Clase III, y 6 pulgadas (150 mm) cuando la altura supera los 30 m.
  • Prueba hidrostática de recepción: 200 psi (13,8 bar) durante 2 horas, o 50 psi por encima de la presión máxima de trabajo si esta supera los 150 psi.

En cuanto a la frecuencia de controles, según NFPA 25:

  • Boca de impulsión: inspección trimestral.
  • Salidas y cañería: inspección anual.
  • Columnas secas: prueba hidrostática cada 5 años.
  • Prueba de caudal: cada 5 años.

Para las BIE, EN 671-3 pide una revisión anual. Además, cada 5 años la manguera se prueba a la presión máxima de servicio, que para las mangueras EN 671 es de 12 bar como mínimo.

Lo que se encuentra roto en la inspección

Lo que sigue sale de lo que repiten los cuerpos que hacen relevamientos en edificios. No es teoría: es la lista de fallas que aparece una y otra vez.

  • Boca de impulsión sin tapas o sin juntas: sin la tapa entra basura, agua de lluvia y hasta botellas, y una junta faltante significa pérdida a presión. Muchas veces la tapa de bronce fue robada.
  • Válvula de retención trabada o ausente: si la clapeta de la siamesa no cierra, el agua que entra por una boca sale por la otra.
  • Columna con obstrucciones: escombros de obra, nidos, cemento fraguado. Una columna seca que nunca se probó desde la habilitación puede tener cualquier cosa adentro.
  • Válvula de drenaje abierta o rota: si el drenaje del pie de columna queda abierto, la autobomba bombea agua al sótano.
  • Válvulas de piso agarrotadas: el volante no gira, o gira y no abre. Es corrosión y falta de maniobra periódica.
  • Roscas incompatibles: salidas con rosca distinta a la de los racores del cuartel, o roscas golpeadas. Conviene llevar una reducción o adaptador probado y anotar el tipo de rosca de cada edificio en la ficha de pre-plan.
  • Gabinetes de BIE usados como depósito: lampazos, cajas, bicicletas. A veces la manguera directamente no está.
  • Mangueras podridas o pegadas: mangueras planas plegadas siempre en el mismo lugar durante años, que se cuartean en el pliegue y revientan al presurizar.
  • Lanzas faltantes o con la válvula trabada: otro objetivo habitual de robo.
  • Falta de reductores de presión en los pisos bajos: en torres altas, los pisos inferiores pueden recibir presiones que superan lo manejable.
  • Falta de señalización: boca de impulsión sin cartel, tapada por un cantero o por autos estacionados, o salidas de piso no identificadas en la escalera.
  • Sin registro de mantenimiento: no hay tarjeta, no hay fecha de la última prueba hidrostática y nadie sabe quién la hizo.

Cómo encarar la inspección desde el cuartel

Recomendaciones concretas para el relevamiento:

  • Probá con agua, no solo con la vista: si el consorcio o el municipio lo permite, presurizá la columna con la autobomba y verificá que no haya pérdidas y que llegue caudal a la última salida.
  • Medí presión: un manómetro con adaptador en la salida más alta te dice si el sistema cumple los 6,9 bar residuales o si va a haber que rebombear.
  • Maniobrá cada válvula: abrir y cerrar cada válvula de piso detecta trabas antes de que hagan falta en un incendio.
  • Fotografiá y registrá: armá una ficha por edificio con altura, tipo de rosca, ubicación de la boca de impulsión, estado de cada salida y fecha.
  • Dejá constancia por escrito: mandá un informe al administrador con las fallas y un plazo de corrección. Lo que no queda por escrito no existe.

Conclusión

La columna seca es un sistema pasivo que pasa años sin usarse, y por eso es justamente el que más se degrada sin que nadie lo note. Las normas son claras en cuanto a presiones, caudales y frecuencias de prueba. El problema no es la falta de normativa, es la falta de control. Un cuerpo de bomberos que releva sus edificios en altura con datos concretos llega a la intervención sabiendo con qué cuenta, y eso, en un piso 14, hace toda la diferencia.

Foto: Matt C / Unsplash