Demolición controlada y voladura programada: qué tiene que evacuar el cuartel antes de una detonación planificada
Una detonación planificada también es una emergencia
Cuando una empresa demoledora, una minera o una obra vial programa una voladura cerca del cuartel, el error más común es tratarla como un trámite: llega la nota, se archiva y el día de la detonación la dotación está tomando mate en la guardia a 250 metros de la carga. Una voladura controlada es un evento de riesgo conocido, con fecha y hora. Justamente por eso no hay excusa para no tener un plan. Este artículo repasa qué hay que sacar, apagar y reubicar del cuartel cuando queda dentro o cerca del área de exclusión.
Marco normativo que conviene conocer
- Ley 20.429 de Armas y Explosivos y Decreto 302/83: regulan la adquisición, el transporte y el uso de explosivos en Argentina. El responsable de la voladura tiene que ser un usuario habilitado ante el RENAR (ex ANMaC). Pedí siempre la constancia.
- Decreto 911/96 (Higiene y Seguridad en la Construcción): exige un programa de seguridad específico para las demoliciones, con delimitación de zonas y señalización.
- NFPA 495 (Explosive Materials Code): fija requisitos para el uso de explosivos, el control de accesos y el manejo de tiros fallidos.
- NFPA 241: cubre la protección contra incendios en obras de construcción, alteración y demolición, incluido el corte de servicios y el control de fuentes de ignición.
- NFPA 1660: planificación de emergencias y continuidad de operaciones (reemplaza a la NFPA 1600). Es la base para que el cuartel no quede fuera de servicio.
- IRAM 10005: colores y señales de seguridad para el vallado y la cartelería del perímetro.
- EN 13631: serie europea sobre explosivos de uso civil. Sirve de referencia cuando el material es importado.
Los cuatro peligros que definen el radio
El área de exclusión la fija el responsable de la voladura, pero el jefe de cuerpo tiene que entender de dónde sale ese número para poder discutirlo:
- Proyecciones (fly-rock): son fragmentos que pueden superar los 300 metros si falla la cobertura de la carga. En demoliciones urbanas el perímetro de personas suele arrancar en 2 o 3 veces la altura del edificio, y casi nunca baja de 150 a 200 metros.
- Sobrepresión aérea: la referencia del USBM (RI 8485) recomienda no pasar los 134 dB(L) en estructuras habitadas. Arriba de 150 dB ya hay riesgo cierto de rotura de vidrios.
- Vibración del terreno: se mide como velocidad pico de partícula (PPV). Los criterios USBM RI 8507 y DIN 4150-3 ubican el umbral de daño cosmético entre 12 y 50 mm/s, según la frecuencia y el tipo de construcción.
- Nube de polvo: puede viajar cientos de metros a favor del viento, con sílice cristalina respirable y, en edificios viejos, posible amianto.
Qué evacuar del cuartel
Si el cuartel queda dentro del área de exclusión, o en el borde y a sotavento, esta es la lista mínima:
- Todo el personal: nadie se queda «cuidando el cuartel». La guardia se traslada a un punto alternativo definido de antemano.
- Autobombas, unidades de rescate y ambulancias: se sacan del galpón y se pre-posicionan fuera del área, a barlovento y con salida libre hacia la zona de riesgo. Un portón que se traba por la vibración puede dejar la flota encerrada.
- Central de comunicaciones: hay que activar la base alternativa o un móvil de comando antes de la hora H y verificar el enlace con 911 y con Defensa Civil.
- Cilindros a presión: los ERA, las cascadas de recarga, el oxígeno medicinal y los tubos de gas se retiran o se aseguran encadenados. Si está el compresor de aire respirable, se apaga y se despresuriza.
- Combustibles y materiales peligrosos: bidones de nafta para motosierras y generadores, espumógeno y cualquier inflamable se sacan de la zona de proyección.
- Equipos sensibles: los servidores, las radios base y los desfibriladores se desconectan y se protegen del polvo.
Qué cortar y qué asegurar
- Gas natural: cerrar la llave general. La vibración puede aflojar uniones roscadas.
- Energía eléctrica: cortar los circuitos no esenciales y dejar el generador listo para arrancar después.
- Vidrios: cerrar persianas y alejar los vehículos de los ventanales. Si se esperan niveles de sobrepresión altos, conviene encintar los paños grandes.
- Radiofrecuencia: si la voladura usa detonadores eléctricos, las radios VHF y UHF y los celulares cercanos son una fuente de iniciación accidental. Respetá las distancias que indique el responsable, siguiendo la guía IME SLP-20. Con sistemas no eléctricos (tubo de choque) o electrónicos el riesgo baja, pero preguntá siempre qué sistema se va a usar.
Coordinación previa: la reunión que no se puede saltear
Por lo menos 72 horas antes, el jefe de cuerpo o el oficial a cargo tiene que reunirse con el responsable de la voladura, la policía y Defensa Civil. Hay que salir de esa reunión con estos datos por escrito:
- Hora exacta de la detonación y la secuencia de señales sonoras (por ejemplo: aviso a los 5 minutos, a 1 minuto y la señal de «zona liberada»).
- Plano con el radio de exclusión, los puntos de control de acceso y el punto de reunión de los bomberos.
- Cantidad y tipo de explosivo, sistema de iniciación y el protocolo ante un tiro fallido.
- Un canal de radio común y un interlocutor único durante la operación, con un sistema de comando de incidentes definido.
Después de la detonación
Nadie entra hasta que el responsable de la voladura dé la zona por liberada. Si hubo un tiro fallido, la práctica habitual es esperar al menos 30 minutos antes de acercarse, o lo que fije el procedimiento del fabricante. Ese tiempo no se negocia.
Al volver al cuartel hay que revisar las fisuras en la estructura, las puertas de galpón y los anclajes de los tanques, y probar si hay pérdidas de gas antes de rearmar la guardia. Mientras haya polvo en suspensión, el personal que trabaje en la zona tiene que usar protección respiratoria, como mínimo FFP3 (EN 149), o ERA si hay incertidumbre sobre los contaminantes.
En resumen
Una voladura programada es la única emergencia de la que sabemos la fecha. Sacar a la gente, la flota y los cilindros, cortar el gas, mover las comunicaciones y coordinar por escrito con el responsable de la voladura lleva una mañana de trabajo. No hacerlo puede costar el cuartel entero.
Foto: Dmitriy Frantsev / Unsplash