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Drones térmicos para encontrar focos ocultos en incendios de gran superficie: qué cuartel puede sumarlos y cuánto cuesta

Drones térmicos para encontrar focos ocultos en incendios de gran superficie: qué cuartel puede sumarlos y cuánto cuesta

El problema: el fuego que no se ve

En incendios forestales, de pastizal o de interfase, el frente activo casi nunca es lo que más preocupa. Lo que complica son los focos remanentes: raíces encendidas, mantillo que arde debajo de la superficie, troncos huecos y fardos con brasa adentro. De día no se distinguen a simple vista y el humo los tapa. Cuando el viento rota, reactivan el incendio. Una dotación que recorre a pie 200 hectáreas puede tardar un turno entero en revisarlas y aun así dejarse puntos calientes. En esa etapa de liquidación y guardia de cenizas, un dron con cámara térmica puede ahorrar muchas horas de trabajo.

Cómo funciona la cámara térmica de un dron

Estos drones llevan un microbolómetro no refrigerado de óxido de vanadio (VOx) que trabaja en la banda infrarroja de onda larga, entre 8 y 14 µm. Los datos que conviene mirar al comparar equipos son estos:

  • Resolución del sensor: el estándar profesional actual es 640×512 píxeles. Los sensores de 320×256 o 160×120 son más baratos, pero desde altura un foco chico queda en uno o dos píxeles y se pierde.
  • Sensibilidad (NETD): tiene que ser menor a 50 mK. Cuanto más baja, mejor se distinguen diferencias chicas de temperatura, por ejemplo una brasa bajo una capa de ceniza.
  • Radiometría: una cámara radiométrica guarda la temperatura de cada píxel, no solo la imagen. Así se puede medir después y armar mapas de calor con valores reales. Para liquidación es indispensable.
  • Rango de medición: los equipos típicos tienen un modo de alta ganancia de -20 a 150 °C y uno de baja ganancia de 0 a 500 °C o más.
  • Huella en el terreno: como referencia, con una óptica térmica de unos 61° de campo visual diagonal, a 100 m de altura cada píxel cubre unos 14 a 15 cm. Alcanza para detectar un tocón encendido o un sector de mantillo caliente.

Hay un límite que hay que conocer: la cámara térmica no ve a través del follaje denso ni del suelo, solo mide la temperatura de la superficie. Un foco a 30 cm de profundidad en turba o mantillo aparece como una mancha tibia, no como un punto rojo. Por eso los mejores vuelos son a la madrugada o al atardecer, cuando el suelo calentado por el sol no confunde la lectura. También hay que tener en cuenta la emisividad: el agua, las chapas y las rocas pueden dar lecturas engañosas.

Normas y marco regulatorio

  • NFPA 2400 (Standard for Small Unmanned Aircraft Systems Used for Public Safety Operations): es la referencia principal para organizar un programa de drones en un servicio de emergencias. Cubre la evaluación de la organización, la capacitación y certificación de pilotos, el mantenimiento y los registros de vuelo.
  • NFPA 1140 (Standard for Wildland Fire Protection, que reunió a las anteriores NFPA 1143 y 1051, entre otras): marca el contexto operativo de los incendios de vegetación y de interfase en el que se usa el dron.
  • NFPA 1801 (Standard on Thermal Imagers for the Fire Service): está pensada para cámaras térmicas de mano, pero sirve para entender los criterios de legibilidad de imagen, paletas y resistencia ambiental.
  • IRAM 2444 / IEC 60529: definen los grados de protección IP. Para operar con humo, ceniza y llovizna conviene un equipo IP55 o superior.
  • EN 4709 (serie ASD-STAN): define requisitos de producto para UAS en el marco europeo. Sirve como referencia de calidad al comparar fabricantes.
  • ANAC: en Argentina, la operación de vehículos aéreos no tripulados se rige por la reglamentación vigente de la ANAC. Exige registro del equipo, piloto habilitado según la categoría y seguro de responsabilidad civil. Antes de comprar, verifiquen la resolución vigente y las restricciones de espacio aéreo, sobre todo cerca de aeródromos o cuando hay medios aéreos trabajando en el incendio.

Qué cuartel puede sumarlos

No hace falta ser un cuartel grande, pero sí cumplir algunas condiciones:

  • Demanda real: zonas con incendios de pastizal o forestales recurrentes, interfase urbano-rural o áreas de turba y mallines.
  • Dos pilotos como mínimo, para cubrir turnos y no depender de una sola persona. En operación, un piloto vuela y un observador interpreta la imagen.
  • Integración con el comando del incidente: el dron no reemplaza al jefe de operaciones, le pasa información. Si las coordenadas de los focos no llegan a las cuadrillas, el vuelo no sirve.
  • Coordinación con medios aéreos: si hay aviones hidrantes o helicópteros, el dron aterriza o vuela en un sector separado. No hay excepciones.

Para cuarteles chicos, una buena opción es el equipo regional compartido entre varias asociaciones o a través de la federación provincial. Se reparte el costo y se garantizan pilotos con horas de vuelo reales.

A qué costo

Valores orientativos en dólares. En Argentina hay que sumar los costos de importación, que según el canal pueden agregar un 40 a 60%.

  • Nivel inicial (tipo DJI Mavic 3T o Autel EVO II Dual 640T): cámara de 640×512 radiométrica, unos 40 a 45 minutos de autonomía teórica y sin protección IP. Equipo con tres baterías y estación de carga: USD 6.000 a 8.000.
  • Nivel profesional (tipo DJI Matrice 4T o Matrice 30T): IP55 en la línea Matrice 30, telémetro láser para georreferenciar focos y mejor desempeño con viento. Entre USD 10.000 y 18.000 con accesorios.
  • Costos recurrentes: seguro de responsabilidad civil, capacitación y habilitación de pilotos, reposición de baterías (duran unos 200 a 300 ciclos) y hélices. Calculen entre un 10 y un 15% anual del valor del equipo.

Para un cuartel que arranca, la combinación más razonable suele ser un equipo de nivel inicial con cámara de 640×512, cuatro baterías y dos pilotos formados, en total unos USD 9.000 a 11.000 puestos en el país. Eso ya permite hacer la liquidación nocturna y por la madrugada.

Recomendaciones finales

  • No compren un equipo con sensor menor a 640×512 para trabajo forestal.
  • Exijan cámara radiométrica, no solo una imagen térmica de contraste.
  • Armen un procedimiento escrito basado en NFPA 2400 antes del primer vuelo operativo.
  • Entrenen la interpretación de la imagen: el equipo lo maneja cualquiera, pero leer bien la imagen térmica lleva práctica.
  • Un foco que se detecta desde el aire hay que confirmarlo y liquidarlo desde el suelo, con herramienta de mano y agua.

Foto: Matt Howard / Unsplash