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Exposición ocupacional al humo: protocolo de descontaminación para reducir el riesgo de cáncer en bomberos

Exposición ocupacional al humo: protocolo de descontaminación para reducir el riesgo de cáncer en bomberos

El humo es un carcinógeno ocupacional, no una molestia del oficio

En junio de 2022 la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), en su Monografía 132, reclasificó la exposición ocupacional como bombero dentro del Grupo 1: carcinógeno para los seres humanos. No se trata de un producto puntual: es la ocupación en sí. La evidencia se consideró suficiente para mesotelioma y cáncer de vejiga, y limitada pero consistente para cáncer de colon, próstata, testículo, melanoma y linfoma no Hodgkin. Para un cuartel de voluntarios argentino la consecuencia es concreta: la descontaminación deja de ser una cuestión de prolijidad y pasa a ser control de un agente cancerígeno, con la misma jerarquía operativa que el uso del equipo de respiración autónoma (ERA).

Qué contiene el humo y por dónde entra

El incendio estructural moderno quema plásticos, espumas de poliuretano, textiles sintéticos y electrónica. El resultado es una mezcla con hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP, con el benzo[a]pireno como marcador), benceno, formaldehído, acroleína, cianuro de hidrógeno, dioxinas y furanos, retardantes bromados (PBDE), PFAS y metales pesados. Hay tres vías de ingreso, y solo una está bien cubierta en la mayoría de los cuarteles:

  • Inhalación: controlada únicamente si el ERA se mantiene puesto durante la remoción de escombros y el enfriamiento, no solo en el ataque. El monóxido de carbono y el HCN persisten en el ambiente mucho después de que el humo visible desaparece.
  • Dérmica: la vía más subestimada. La absorción cutánea aumenta de forma marcada con el calor —del orden de un 400 % por cada 5 °C de aumento de la temperatura de la piel— y las zonas de mayor permeabilidad son cuello, mandíbula, axilas e ingle. Estudios del NIOSH midieron en el cuello una absorción de HAP hasta un orden de magnitud superior a la del antebrazo, justo donde la capucha ofrece menos barrera.
  • Ingestión: manos sucias, guantes contaminados, mate o botella compartida en la escena.

Descontaminación en la escena: los primeros 30 minutos

La medida de mayor rendimiento por peso es la descontaminación gruesa en el lugar. Investigaciones del NIOSH y la UL FSRI mostraron que un cepillado en seco seguido de lavado con agua y detergente reduce la contaminación por HAP en el equipo en una mediana cercana al 85 %, y que las toallitas descontaminantes sobre cuello y cara bajan los HAP en piel alrededor del 50 %. Secuencia mínima, aplicable con una línea de baja presión y un balde:

  • Mantener el ERA puesto hasta que un detector multigás confirme atmósfera segura. Sin medición, no se saca la máscara.
  • Cepillar en seco el equipo estructural con cepillo de cerda blanda, siempre a favor del viento y lejos del personal en descanso.
  • Enjuagar con agua y detergente de pH neutro a baja presión, sin chorro directo sobre costuras ni sobre la barrera de humedad.
  • Retirar el equipo, lavarse manos, cara y cuello con toallitas antes de tomar cualquier líquido o comer.
  • Cambiar la capucha: el sistema de dos capuchas (una limpia de repuesto por dotación) es la intervención más barata y efectiva que existe.

El regreso al cuartel: transporte y zona sucia

El equipo contaminado no viaja en la cabina. Debe ir en compartimento exterior cerrado o embolsado en bolsas rotuladas, con la unidad ventilada durante el trayecto. En el cuartel se define una zona sucia física —recepción, lavado, secado— separada de la zona limpia donde están los dormitorios, la cocina y el sector administrativo. Nadie ingresa con equipo de intervención a la zona limpia. La ducha dentro de la hora posterior al incendio, con ropa interior cambiada por completo, es parte del protocolo, no un extra.

Lavado del EPP: parámetros según NFPA 1851 y NFPA 1850

La NFPA 1851 (selección, cuidado y mantenimiento del EPP estructural, hoy consolidada en la nueva NFPA 1850) fija criterios verificables:

  • Limpieza avanzada al menos cada 12 meses y además después de toda exposición a productos de combustión.
  • Lavadora extractora de eje horizontal, con agua a máximo 40 °C y factor G no superior a 100; tambor cargado a no más del 80 % de su capacidad.
  • Detergente con pH entre 6,0 y 10,5, sin cloro, sin blanqueadores ni solventes. Chaquetas y pantalones con cierres cerrados y las capas separadas cuando el fabricante lo permite.
  • Secado al aire en lugar ventilado y sin luz solar directa —la radiación UV degrada las fibras de aramida— o en secadora sin calor.
  • Prohibido lavar el equipo en lavarropas domésticos o llevarlo al domicilio: se contamina la ropa de la familia.
  • Retiro del servicio a los 10 años desde la fecha de fabricación, con inspección avanzada anual documentada.

Marco normativo aplicable en Argentina

El EPP estructural responde a NFPA 1971 o a EN 469:2020 (niveles 1 y 2), los ERA a NFPA 1981 o EN 137:2006 tipo 2, cascos a EN 443, guantes a EN 659 y calzado a EN 15090. En el plano local rigen la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad y su Decreto 351/79, la Resolución SRT 299/11 sobre provisión y registro de EPP, el listado de enfermedades profesionales del Decreto 658/96 y la Ley 25.054 del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios. Para ropa de protección contra calor y llama se aplica la adopción IRAM de ISO 11612, y la gestión del sistema puede encuadrarse en IRAM 3800. No existe todavía una norma IRAM específica de descontaminación de EPP, de modo que adoptar NFPA 1851 por resolución interna del cuartel es hoy el camino más sólido.

Mínimo viable para un cuartel con presupuesto acotado

  • Una capucha extra por bombero y toallitas descontaminantes en cada unidad.
  • Cepillos, detergente de pH neutro y un sector exterior de lavado con desagüe controlado.
  • Extracción de gases de escape en la dársena: el humo diésel también es Grupo 1 de la IARC.
  • Registro individual de exposiciones —fecha, tipo de siniestro, duración— y examen médico periódico en línea con NFPA 1582. Ese registro es la única prueba disponible si veinte años después hay que reclamar el reconocimiento de una enfermedad profesional.