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Fábricas de aerosoles con gases propelentes: la lata que se convierte en proyectil bajo calor

Fábricas de aerosoles con gases propelentes: la lata que se convierte en proyectil bajo calor

Un riesgo que se multiplica por miles

Una planta de llenado de aerosoles junta en un mismo predio miles de recipientes a presión, tanques de gas licuado inflamable y productos con solventes. En un incendio, cada lata es un pequeño recipiente a presión que puede romperse, prender fuego al gas que libera y salir volando. Por eso no alcanza con tratarlo como un incendio de depósito común: hay que entender cómo se comporta la lata y cómo está armada la planta.

Qué hay adentro de la lata

Un aerosol tiene dos partes: el producto (pintura, insecticida, desodorante, lubricante, espuma) y el propelente, que lo empuja hacia afuera. Hoy los propelentes más comunes son:

  • Hidrocarburos (GLP): propano, butano e isobutano. Son los más usados por su bajo costo. Límites de inflamabilidad aproximados: propano 2,1 a 9,5 % en aire; butano e isobutano 1,8 a 8,4 %. Son más pesados que el aire y se acumulan en fosas, sótanos y canaletas.
  • Dimetiléter (DME): muy inflamable, con un rango amplio, de alrededor de 3,4 a 27 %.
  • HFC-152a: levemente inflamable; se usa en algunos productos técnicos.
  • Gases comprimidos (CO2, N2, aire): no son inflamables, pero igual presurizan la lata.

A 20 °C una lata típica trabaja entre 3 y 8 bar. La normativa europea de aerosoles (Directiva 75/324/CEE y sus modificaciones) limita la presión a 50 °C a unos 12 bar en envases metálicos. Además, exige que la lata aguante sin deformarse por lo menos 1,2 veces esa presión y sin reventar por lo menos 1,2 veces la presión de deformación. En otras palabras, la lata tiene margen para el verano, no para un incendio. Con temperaturas por encima de 60 a 80 °C la presión del gas licuado sube rápido y el envase falla.

Cómo falla una lata en el fuego

Al calentarse, el fondo cóncavo se abomba y después cede la costura o el engarce de la válvula. Puede pasar una de estas tres cosas:

  • Ruptura con bola de fuego: el propelente sale de golpe, se vaporiza y se enciende. Con latas de 400 a 750 ml la bola puede medir varios metros.
  • Efecto cohete: si se rompe el fondo o la válvula, el chorro de gas empuja la lata. Las latas pueden recorrer decenas de metros, atravesar techos livianos y llevar el fuego a otros sectores o a predios vecinos.
  • Propagación en cadena: cada lata que estalla calienta y golpea a las que tiene al lado. Un pallet completo puede quemarse en pocos minutos y sobrepasar un sistema de rociadores mal diseñado.

La planta por dentro: zonas críticas

  • Parque de tanques de propelente: son tanques de GLP regidos por NFPA 58. Si un tanque recibe llama directa sin refrigeración, el riesgo es una BLEVE. Esta es la amenaza más grave de todo el predio.
  • Sala de gasificado (gas house): es donde se carga el propelente. Debería estar separada del resto, con ventilación forzada, detección de gas (alarma típica al 20 a 25 % del LIE), equipos eléctricos antiexplosivos y paneles de alivio de explosión.
  • Baño de prueba en agua caliente: las latas pasan por agua a unos 50 a 55 °C para detectar fugas. Ahí se juntan pérdidas de gas.
  • Depósito de producto terminado: concentra la mayor carga de fuego y la mayor cantidad de latas.

Normas de referencia

  • NFPA 30B (fabricación y almacenamiento de productos en aerosol). Clasifica los aerosoles en Nivel 1, 2 y 3 según el calor de combustión: hasta 20 kJ/g, de 20 a 30 kJ/g y más de 30 kJ/g. Fija la protección con rociadores según el nivel y pide cerramientos de malla metálica para contener las latas que salen disparadas en los depósitos.
  • NFPA 30: líquidos inflamables y combustibles que se usan como base de producto.
  • NFPA 58: almacenamiento y manejo de GLP.
  • NFPA 13: diseño de rociadores, incluidos ESFR y rociadores en estanterías.
  • NFPA 704: rombo de identificación de riesgos en accesos y tanques.
  • Ley 19.587 y Decreto 351/79 (Anexo VII): condiciones de protección contra incendios en establecimientos industriales de Argentina.
  • IRAM 3517: selección, dotación y mantenimiento de extintores. IRAM 10005: colores y señales de seguridad.
  • Transporte: los aerosoles viajan como ONU 1950 y se atienden con la Guía 126 de la GRE.

Táctica en la intervención

Llegada y reconocimiento. Pidan al encargado de la planta tres datos: la ubicación de los tanques de propelente, el estado de las válvulas de corte y qué hay almacenado. Pregunten si hay producto de Nivel 3, porque cambia toda la estrategia.

Prioridad uno: los tanques. Si el fuego amenaza el parque de GLP, la refrigeración con monitores o lanzas fijas es lo primero. Apunten el agua a la zona de vapor del tanque, que es donde no hay líquido que absorba el calor. Si hay llama sobre el tanque y no tienen caudal suficiente para enfriarlo, evacúen el área y defiendan desde lejos.

Depósito con latas involucradas. Por lo general la táctica es defensiva:

  • Acérquense por los laterales del sector y nunca de frente a estanterías con latas expuestas al fuego.
  • Usen caudales altos con monitores y lanzas desatendidas. Buscan enfriar la masa de latas, no apagar lata por lata.
  • No entren a pasillos entre estanterías en llamas. Además de las latas que salen disparadas, las estanterías pueden colapsar por el calor.
  • Fijen un perímetro amplio, de al menos 50 metros, y amplíenlo si ven latas pasando por encima del techo.
  • Vigilen los predios linderos: las latas que caen afuera pueden iniciar focos secundarios.

Fuga sin fuego en la sala de gasificado. Corten las fuentes de ignición desde afuera, sin tocar llaves eléctricas dentro de la zona. Midan con explosímetro, ventilen y usen cortinas de agua para dispersar el gas. Recuerden que el GLP baja y se acumula en partes bajas.

Protección personal

  • Usen el equipo estructural completo con ERA: los humos de solventes, pinturas y plásticos son tóxicos.
  • Usen la visera baja y no expongan la cara a las estanterías.
  • No pisen charcos de producto derramado, porque pueden estar inflamados o volver a encenderse.
  • Después del control, hagan una remoción con cuidado: las latas que quedaron calientes pueden romperse horas después. Enfríenlas antes de moverlas.

Antes del incendio: la visita previa

Si en su jurisdicción hay una planta de aerosoles, visítenla antes de tener que intervenir. Ubiquen los tanques, los cortes de gas, la red de hidrantes y los rociadores. Averigüen el nivel de producto que almacenan según NFPA 30B y los caudales disponibles. Con esa información, armen un plan prearmado. Con este riesgo, los primeros diez minutos de un incendio se resuelven con la preparación que se hizo antes.

Foto: CDC / Unsplash