Incendio forestal: tácticas de ataque directo e indirecto
Antes de la táctica, el marco normativo
En la Argentina el combate de incendios forestales se ordena bajo la Ley 26.815, que crea el Sistema Federal de Manejo del Fuego y adopta el Sistema de Comando de Incidentes (SCI) como estructura de mando único. Sobre esa base, la referencia técnica más usada por las escuelas de capacitación es la NFPA 1140 (edición 2022, que consolidó las antiguas NFPA 1051, 1143, 1144 y 1977) en calificación del personal, operaciones e interfaz urbano-forestal. Para el equipo de protección personal rigen la NFPA 1977 —hoy integrada a la 1140— y la europea EN 15614, con tejidos que deben responder a EN ISO 11612 en propagación limitada de la llama y resistencia al calor convectivo y radiante. La gestión del riesgo en el cuartel se encuadra en la Ley 19.587 y su Decreto 351/79, y en sistemas de gestión tipo IRAM-ISO 45001 (ex IRAM 3800); los matafuegos de la unidad, en IRAM 3517-2.
El criterio que decide todo: la longitud de llama
La elección entre ataque directo e indirecto no es una preferencia del jefe de dotación: es una lectura del comportamiento del fuego. La escala de interpretación operativa, derivada de la ecuación de Byram (I = 259 · L2,17, con intensidad en kW/m y longitud de llama en metros), es la siguiente:
- Menos de 1,2 m: intensidad inferior a unos 350 kW/m. La brigada puede atacar el borde con herramienta manual y línea de 38 mm. Ataque directo viable.
- De 1,2 a 2,4 m: hasta 1.700 kW/m. Demasiado intenso para herramienta de mano en la cabeza; se trabaja flancos y se pide maquinaria o medios aéreos.
- De 2,4 a 3,4 m: hasta 3.500 kW/m. Focos secundarios, antorcheo y problemas serios de control. Ataque indirecto.
- Más de 3,4 m: coronamiento y pavesas a distancia. Todo esfuerzo de control frontal es ineficaz y peligroso.
Ataque directo
Se trabaja sobre la línea de fuego misma, enfriando con agua o sofocando con herramienta. La regla de oro es empezar siempre desde un punto de anclaje —un camino, un arroyo, una zona ya quemada— y progresar por los flancos hacia la cabeza, nunca al revés. Se usa el método de relevos sucesivos: cada bombero da unos golpes de herramienta y avanza, dejando que el siguiente profundice.
- Línea de ataque forestal de 38 mm con pitón regulable de 60 a 115 L/min; ramales de 25 mm para progresión rápida.
- Uso de espumígeno clase A al 0,1–0,3 % para mojado del combustible fino y al 0,5–1 % para línea de contención espumada. Mejora entre tres y cinco veces el rendimiento del agua disponible.
- Mochila de 15 a 20 litros para retenes y liquidación; batefuegos y McLeod para pastizal, pulaski para material leñoso.
La ventaja es que no se cede terreno y no se agrega superficie quemada. La desventaja: exposición directa al calor, humo denso y trabajo dentro de la zona de riesgo.
Ataque indirecto
Cuando la intensidad expulsa a la brigada del borde, se abandona la línea de fuego y se construye una línea de defensa aprovechando barreras naturales o artificiales, a distancia suficiente para terminarla antes de que llegue el frente. La línea debe llegar a suelo mineral, sin materia orgánica, con un ancho de trabajo de 45 a 60 cm en pastizal y de 1,5 a 2 veces la altura del combustible en matorral. Sobre pendientes hay que recordar que la velocidad de propagación aproximadamente se duplica cada 10° de inclinación ascendente.
El complemento del ataque indirecto es el ensanche por fuego (quema desde la línea hacia el incendio) y, en situaciones de mando calificado, el contrafuego. Se ejecuta con antorcha de goteo cargada con mezcla de gasoil y nafta en proporción 3:1 o 4:1 —nunca con predominio de nafta— y siempre bajo orden expresa del jefe del incidente, con la línea concluida, personal de retén sobre ella y ventana meteorológica verificada.
Seguridad: OACEL, no negociable
Ninguna táctica se ejecuta sin el protocolo OACEL (Observadores, Comunicaciones, Rutas de Escape, Zonas de Seguridad, en su versión local del LCES):
- Zona de seguridad: distancia de separación mínima equivalente a cuatro veces la altura máxima de llama respecto de cualquier combustible, con superficie no menor a 18 m² por persona y sin vehículos dentro del cálculo.
- Rutas de escape: al menos dos, señalizadas, cronometradas y recalculadas cada vez que cambia el viento.
- Regla 30-30-30: temperatura sobre 30 °C, humedad relativa bajo 30 % y viento sobre 30 km/h configuran condiciones de comportamiento extremo. Con ese cuadro se pasa a indirecto sin discusión.
- Manta de protección personal: último recurso, jamás un plan táctico.
Liquidación y guardia de cenizas
El incendio no termina cuando se apaga la llama visible. La liquidación exige remover y enfriar una franja interior de al menos 10 m del perímetro, dar vuelta troncos y tocones, y verificar con dorso de mano o cámara térmica. Los rebrotes por raíces y material enterrado explican una porción enorme de los reinicios: la guardia de cenizas se sostiene hasta que el perímetro esté frío, comprobado y documentado en el parte de servicio.
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