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Incendio vehicular en una cabina de peaje: cómo trabajar con el tránsito pasando a dos metros

Incendio vehicular en una cabina de peaje: cómo trabajar con el tránsito pasando a dos metros

El escenario: fuego en el lugar más angosto de la autopista

Un auto se prende fuego en la fila de una cabina de peaje. Arriba hay una marquesina metálica, adelante hay un operador encerrado en la cabina y atrás tenés autos frenados que no pueden retroceder. Al lado, los carriles de TelePASE siguen habilitados y los vehículos pasan a 30 o 40 km/h, a veces a más. Los carriles miden entre 3 y 3,5 m, así que la línea de ataque queda literalmente a un brazo del tránsito. En este tipo de intervención, lo que más pone en riesgo a la dotación no es el fuego: es el vehículo que viene de atrás.

Marco normativo de referencia

  • NFPA 1091 (Traffic Incident Management Personnel Professional Qualifications): fija las competencias para posicionar vehículos de bloqueo, armar la zona de trabajo y operar en la calzada.
  • NFPA 1500: exige que el cuerpo tenga procedimientos escritos para las operaciones en la vía pública como parte de su programa de seguridad.
  • EN 469:2020 y NFPA 1970 (que en 2025 absorbió a la NFPA 1971): equipo de protección estructural con bandas retrorreflectivas. Las bandas no reemplazan el chaleco de alta visibilidad del personal que no está en el ataque.
  • EN ISO 20471 (clase 2 o 3) o ANSI/ISEA 107: prendas de alta visibilidad para el personal de señalización, el comando y el vigía.
  • Ley Nacional de Tránsito 24.449: da prioridad de paso a los vehículos de emergencia y obliga al resto a reducir la velocidad y facilitarles la tarea.
  • IRAM 3517: selección y mantenimiento de extintores. Conviene revisar el de la cabina, porque muchas veces es lo primero que usa el operador.

Posicionamiento: la autobomba es el escudo

La regla básica es bloquear el carril afectado más uno. En la plaza de peaje eso implica pedirle a la concesionaria que cierre la cabina vecina y, si se puede, desviar el TelePASE hacia los carriles más alejados. Las concesionarias tienen camiones con flecha luminosa y personal de tránsito: pedilos desde el primer despacho.

  • Ubicá la autobomba entre 15 y 30 m antes del vehículo incendiado, en ángulo de 30° a 45° y con las ruedas delanteras giradas hacia afuera de la zona de trabajo. Si la embisten, tiene que desplazarse lejos de la dotación, no encima de ella.
  • El panel de bombas tiene que quedar del lado protegido. El bombero de la bomba es el más expuesto de toda la intervención.
  • Hacé las cuentas: a 100 km/h un conductor recorre casi 28 m por segundo. Con 1,5 s de reacción y unos 50 a 60 m de frenado en seco, necesita más de 100 m para detenerse. La primera advertencia (conos, balizas, móvil policial) va entre 150 y 300 m antes del bloqueo, con conos retrorreflectivos de 70 cm armando una transición progresiva.
  • De noche, apagá las luces delanteras que encandilan al que viene de frente y dejá encendidas las balizas traseras y la flecha direccional.

El fuego: datos técnicos que cambian la táctica

Un auto liviano totalmente involucrado libera una potencia pico de entre 2 y 8 MW, que suele alcanzar a los 10 o 15 minutos de iniciado el fuego. En el habitáculo se superan los 900 °C. Una línea de 25 mm no alcanza: usá como mínimo una línea de 38 mm con un caudal de 350 a 500 l/min, y espuma AFFF o libre de flúor al 3% si hay combustible derramado.

  • GNC: en Argentina es un riesgo muy frecuente. Fijate si hay oblea en el parabrisas. El cilindro trabaja a unos 200 bar y su dispositivo de alivio puede ventear en chorro o, si falla, el cilindro puede romperse. Nunca te pares en la prolongación del eje del cilindro. Enfrialo a distancia y con chorro.
  • Proyectiles: los amortiguadores a gas del capó y del portón, los absorbedores de impacto de los paragolpes y los airbags sin desplegar pueden salir despedidos. Acercate en diagonal, a 45° desde las esquinas, nunca de frente al paragolpes.
  • Vehículos eléctricos: el fabricante puede indicar hasta 11.000 litros de agua para controlar el embalamiento térmico de la batería, y el fuego puede reavivarse horas después. Coordiná con la concesionaria para remolcar el vehículo a una zona apartada y dejarlo vigilado.
  • La cabina: evacuá al operador, pedí el corte de energía de la isla y controlá hacia dónde escurre el combustible. La pendiente de la plaza puede llevarlo bajo la cabina o hacia el carril vecino.
  • La marquesina: la columna de humo y calor pega directo contra la estructura, las luminarias y el cableado. Revisá que no se desprendan elementos sobre la zona de trabajo.

Seguridad de la dotación

  • Nadie se baja del lado del tránsito. Las puertas se abren del lado protegido.
  • Designá un vigía de tránsito que solo se ocupe de mirar los vehículos que se acercan, con radio y bocina de aire. Antes de empezar, acordá una señal de escape y una ruta de escape.
  • Nunca le des la espalda al tránsito, ni siquiera para enrollar mangueras.
  • Todo el personal que no esté en el ataque usa chaleco EN ISO 20471 encima del uniforme.
  • Despejá rápido. Cada minuto de carril cerrado aumenta el riesgo de un choque secundario en la cola que se forma. Cuando el fuego esté controlado, reducí la zona de trabajo de forma progresiva y coordinada.

Checklist rápido para la llegada

  • Desde el despacho, pedir el corte de carriles a la concesionaria y apoyo policial.
  • Ubicar la autobomba en bloqueo angulado, con el carril afectado más uno cerrado.
  • Poner la primera señal a más de 150 m.
  • Fijarse si el vehículo es a GNC, eléctrico o a combustible líquido.
  • Evacuar al operador de la cabina y pedir el corte de energía.
  • Atacar con una línea de 38 mm, acercándose a 45°.
  • Tener un vigía de tránsito dedicado durante toda la intervención.

La plaza de peaje parece un lugar controlado porque los autos van despacio. Esa sensación es la trampa: el tránsito sigue pasando al lado y la protección de la dotación se arma desde el despacho, no después de que alguien es atropellado.

Foto: Derek Lee / Unsplash