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Incendios en depósitos de neumáticos: humo tóxico y reignición prolongada

Incendios en depósitos de neumáticos: humo tóxico y reignición prolongada

Por qué un depósito de neumáticos no es un incendio estructural más

Un neumático es, en términos de carga de fuego, un bloque de hidrocarburo sólido. Su composición típica ronda el 40-45% de caucho natural y sintético (SBR, polibutadieno), 28-30% de negro de humo, 10-15% de acero, más azufre de vulcanización (1-2%), óxido de zinc (1-2%), aceites aromáticos y fibras textiles. El resultado es un poder calorífico de 30 a 35 MJ/kg, superior al del carbón mineral y casi el doble que el de la madera seca. Un neumático de automóvil de 9 kg aporta unos 300 MJ; uno de camión de 55 kg supera los 1.800 MJ. Un depósito con 20.000 cubiertas equivale, energéticamente, a varios cientos de metros cúbicos de combustible líquido apilados al aire libre.

La geometría agrava el problema. La forma toroidal deja aire atrapado en el interior de cada pieza y genera chimeneas verticales entre las pilas, alimentando la combustión desde adentro. El agua y la espuma resbalan por la superficie sin penetrar, y el cinturón de acero actúa como aislante térmico que conserva calor mucho después de que las llamas visibles se extinguieron.

La química del humo: qué estamos respirando

Por encima de los 250-300 °C el caucho piroliza antes de arder, liberando una mezcla de gases y aerosoles que es el verdadero riesgo del evento. En la columna negra característica aparecen de forma consistente:

  • Monóxido de carbono en concentraciones muy altas por la combustión incompleta (IDLH NIOSH: 1.200 ppm).
  • Cianuro de hidrógeno, proveniente de aceleradores y cauchos nitrilados (IDLH: 50 ppm). Es el tóxico que más subestimamos.
  • Dióxido de azufre y sulfuro de hidrógeno, por el azufre de vulcanización (IDLH: 100 ppm en ambos casos).
  • Benceno, 1,3-butadieno y estireno, todos cancerígenos confirmados o probables.
  • Hidrocarburos aromáticos policíclicos (benzo[a]pireno) adheridos al hollín, que se absorben por vía dérmica.
  • Dioxinas y furanos, favorecidos por el halógeno del butilo clorado o bromado de la capa interior.
  • Metales pesados: zinc, plomo, cadmio y cromo en el material particulado fino.

El negro de humo hace que la pluma sea densa y de baja flotabilidad cuando hay inversión térmica: puede abatirse sobre barrios enteros a cientos de metros del predio. La zona caliente debe definirse por la pluma, no por la distancia al fuego.

Reignición prolongada: el fuego que vuelve

La pirolisis genera aceite pirolítico líquido —estimaciones de la EPA de EE.UU. hablan de hasta unos 7 a 8 litros por neumático de automóvil— que escurre hacia la base de la pila, se acumula en huecos y vuelve a inflamarse horas o días después. A eso se suman los focos internos que ninguna línea de ataque alcanza. Los antecedentes internacionales son elocuentes: Hagersville (Ontario, 1990) ardió durante 17 días con unos 14 millones de cubiertas; Rhinehart (Virginia, 1983) se mantuvo activo alrededor de nueve meses; el depósito de Heyope, en Gales, se incendió en 1989 y siguió humeando más de quince años.

En escala argentina el fenómeno es el mismo, solo que más chico: una gomería o un acopio de reciclado que parece controlado a las tres horas puede reencenderse de madrugada. Ningún incendio de neumáticos se da por extinguido sin desarme mecánico de la pila.

Estrategia operativa

El agua sola rara vez apaga; enfría superficie y genera enormes volúmenes de escurrimiento contaminado. Las líneas recomendadas de trabajo son:

  • Decidir temprano entre extinción y combustión controlada. Si el volumen es grande y no hay exposiciones críticas, dejar consumir con vigilancia puede contaminar menos que arrojar miles de litros que van al suelo y a la napa.
  • Priorizar exposiciones: cortar la propagación a pilas vecinas y estructuras con cortinas de agua, y abrir calles cortafuego con retroexcavadora o pala cargadora.
  • Espuma clase A al 0,3-1% o agente humectante para mejorar la penetración; la AFFF se reserva para el aceite pirolítico acumulado en piletas o zanjas.
  • Contener el escurrimiento desde el minuto cero con bermas de tierra, bolsas y taponamiento de pluviales. El líquido negro que sale del predio es residuo peligroso.
  • Cámara térmica en el remate, desarmando la pila cubierta por cubierta y enfriando cada unidad separada del montón.

Protección personal y descontaminación

El ERA es obligatorio también en la fase de remate y en la periferia con humo abatido: es ahí donde se producen la mayoría de las intoxicaciones por CO y HCN. Los equipos deben cumplir EN 137 tipo 2 o NFPA 1981, y el equipo de intervención estructural EN 469 (con casco bajo EN 443). Terminada la guardia, corresponde descontaminación gruesa en escena y lavado del equipo según el criterio de NFPA 1851, porque los HAP quedan fijados en la tela y siguen absorbiéndose horas después. La rotación y rehabilitación del personal debe seguir NFPA 1584, con control de signos vitales: son incendios de muchas horas y alto estrés térmico.

Marco normativo y prevención

Para las inspecciones y el trabajo con los titulares de los depósitos conviene apoyarse en documentos concretos. NFPA 1, en su capítulo de almacenamiento general, y el IFC limitan las pilas exteriores de neumáticos a superficies del orden de 465 m² y alturas cercanas a 6 m, con separaciones y calles cortafuego de unos 12 a 15 m entre pilas y respecto de la línea de propiedad. NFPA 13 desarrolla los criterios de rociadores para almacenamiento de caucho —donde suele requerirse ESFR o rociadores de gota grande— y su equivalente europeo es la EN 12845; la detección responde a la serie EN 54 y los sistemas fijos de espuma a la EN 13565. En el plano local, la Ley 19.587 y el Decreto 351/79 (Anexo VII) fijan las obligaciones de protección contra incendios del establecimiento, con extintores mantenidos según IRAM 3517-2 y señalización conforme a IRAM 10005-1.

El mejor trabajo sobre estos siniestros es preventivo: relevar los acopios de la jurisdicción, exigir calles cortafuego y accesos para maquinaria pesada, verificar abastecimiento de agua y tener identificada de antemano la retroexcavadora que vamos a necesitar. Cuando el depósito ya está ardiendo, la máquina llega tarde.