Incendios en el Delta del Paraná y zonas de islas: el desafío logístico del acceso fluvial
Un escenario donde la autobomba no llega
El Delta del Paraná abarca unos 17.500 km² repartidos entre Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires. En 2020, con la bajante histórica del río, se quemaron más de 300.000 hectáreas de islas. Para un cuartel de bomberos voluntarios, el problema excede el comportamiento del fuego: todo lo que se usa en la isla hay que llevarlo embarcado, y todo lo que entra tiene que poder salir. La logística define la táctica, no al revés.
Combustibles y comportamiento del fuego
El humedal engaña. Con el río bajo, los pajonales, juncales y totorales acumulan material fino muerto que se seca en pocas horas y arde con llamas altas y avance rápido. Debajo, el colchón de raíces y materia orgánica sostiene fuego subterráneo que puede seguir activo durante días y reaparecer detrás de la línea de control.
- Regla del 30-30-30: temperatura mayor a 30 °C, humedad relativa menor al 30 % y viento superior a 30 km/h indican comportamiento extremo. En pajonal seco, replegarse es una decisión táctica válida.
- Viento cambiante: los cauces abiertos canalizan el viento y las rotaciones del sudeste o del norte modifican el frente en minutos.
- Suelo inestable: embalsados, zanjas y sectores quemados por debajo ceden bajo el peso de una persona equipada.
El acceso fluvial: la embarcación como móvil
La lancha cumple el rol del móvil de primera salida, pero con reglas propias. Debe estar habilitada por la Prefectura Naval Argentina, con timonel matriculado y elementos de seguridad acordes al REGINAVE. Como referencia de diseño y equipamiento, la NFPA 1925 trata las embarcaciones de lucha contra incendios.
- Calado: en bajante, muchos arroyos interiores quedan con menos de 50 cm de agua. Los cascos de fondo plano y los motores con trim alto o de eje corto permiten entrar donde una lancha convencional queda varada.
- Carga: respetar la capacidad indicada en la matrícula. Una dotación de seis bomberos con equipo, motobomba, mangueras y combustible supera fácilmente los 800 kg.
- Estiba: el peso va bajo y centrado, y los bidones de nafta van separados de la dotación y con venteo.
- Navegación nocturna: evitarla salvo evacuación. Los bancos de arena y troncos sumergidos no figuran en ninguna carta actualizada.
Todo el personal embarcado usa chaleco salvavidas conforme a la serie EN ISO 12402, con flotabilidad mínima de 150 N si se viaja con equipo forestal y botas. El chaleco se saca recién en tierra firme.
Agua: sobra en el río, falta en la línea
La paradoja del Delta es que el foco puede estar a 800 metros de la costa de un río enorme y aun así no hay agua disponible. La herramienta central es la motobomba portátil de alta presión, del tipo forestal de unos 25 kg, capaz de entregar caudales bajos a más de 20 bar.
- Mangueras: líneas forestales de 38 mm (1½ pulgada) para el tendido principal y de 25 mm (1 pulgada) para los ramales de ataque. Son livianas y un bombero puede cargar varios tramos enrollados.
- Pérdida de carga: en tendidos largos de 25 mm la fricción se come la presión. Pasados los 300 a 400 metros conviene trabajar en relevo, con una segunda motobomba y una pileta portátil intermedia.
- Succión: usar filtro con flotador para no aspirar barro ni camalotes, y mantener la altura de aspiración por debajo de los 6 metros.
- Mochilas de 20 litros: siguen siendo el recurso para la liquidación y los puntos calientes lejos del tendido.
- Espumas clase A: en dosificaciones del 0,1 al 1 % mejoran la penetración en el colchón de raíces. El uso de espuma en combustibles clase A está tratado en la NFPA 1145.
Equipo de protección personal
El traje estructural no sirve en la isla: su peso y su aislación térmica llevan al golpe de calor en menos de una hora de trabajo, y en el agua es una trampa. Corresponde equipo forestal:
- Indumentaria certificada según NFPA 1977 o EN 15614.
- Casco forestal según EN 16471, con protección ocular y barbijo o máscara para partículas.
- Botas de caña alta según EN 15090, que resistan suelo caliente y barro.
- Guantes de cuero y protección de nuca.
La hidratación se planifica igual que el combustible: al menos un litro de agua por persona por hora de trabajo intenso, con sales de rehidratación y relevos cada 45 a 60 minutos.
Comunicaciones, seguridad y evacuación
En las islas la cobertura celular es irregular y el VHF pierde alcance entre albardones y monte. Antes de desembarcar, hay que dejar establecido el protocolo OCEL: observadores, comunicaciones, rutas de escape y lugares seguros.
- La embarcación queda con timonel a bordo, motor probado y proa hacia la salida. Es la única ruta de escape.
- La zona segura natural es el quemado frío o el propio cauce, nunca el pajonal sin quemar.
- Se llevan botiquín, tabla o camilla flotante y los extintores de a bordo controlados según IRAM 3517-2.
- Se registra cada dotación que entra con hora, posición GPS y hora prevista de regreso.
Coordinación y marco legal
Estos incendios casi nunca son de un solo cuartel. La Ley 26.815 de Manejo del Fuego organiza el sistema federal y habilita el pedido de medios aéreos y brigadas nacionales, mientras que la Ley 25.054 encuadra la actuación de los bomberos voluntarios. Trabajar bajo un Sistema de Comando de Incidentes, con un único puesto de comando en costa y un responsable de logística fluvial, evita el error más común: lanchas que cruzan sin que nadie sepa quién está en la isla.
En el Delta, apagar el fuego es la última parte del trabajo. Lo primero es resolver cómo llegar, cómo abastecerse y cómo volver.
Foto: Jerson Joseph Goicochea Romero / Unsplash