Playas de neumáticos fuera de norma: el fuego que se esconde bajo tierra durante semanas
Un incendio que no se apaga cuando se va la llama
Las playas de descarte de neumáticos fuera de uso (NFU) son de los escenarios más ingratos para un cuartel de bomberos voluntarios. En muchas localidades del país hay acopios informales: gomerías que tiran cubiertas en un baldío, basurales a cielo abierto con miles de unidades o predios que alguna vez fueron "transitorios" y quedaron años. Cuando se prenden fuego, el problema no termina al bajar las llamas. Si el neumático quedó enterrado, tapado con tierra o compactado en capas, la combustión puede seguir de forma latente durante semanas, y hay casos documentados que duraron años.
El caso más citado es el de Heyope, en Gales, donde un acopio de alrededor de 10 millones de neumáticos se prendió en 1989 y siguió ardiendo bajo tierra más de una década. En Rhinehart, Virginia (EE.UU.), en 1983, un acopio de unos 7 millones de cubiertas ardió cerca de nueve meses y generó cientos de miles de litros de aceite pirolítico que contaminaron suelo y agua. Más acá en el tiempo está Seseña (España, 2016), con más de 70.000 toneladas involucradas.
Por qué el neumático se comporta así
Un neumático no es "goma" y nada más. Combina caucho natural y sintético (SBR), negro de humo, aceites de proceso, azufre, óxido de zinc, acero y fibras textiles. Eso le da propiedades que explican su comportamiento en un incendio:
- Poder calorífico alto: del orden de 32 a 35 MJ/kg, más que muchos carbones minerales (25-30 MJ/kg). Una cubierta de auto de unos 9 kg concentra cerca de 300 MJ.
- Ignición relativamente baja: el caucho empieza a degradarse por encima de los 200 °C y puede autoencenderse alrededor de los 400 °C, según la composición.
- Geometría hueca: la forma toroidal deja espacios de aire que funcionan como chimeneas y reservorios de oxígeno dentro de la pila.
- Pirólisis: sin oxígeno suficiente, el caucho no se quema del todo. Se descompone y libera gases combustibles y un aceite pirolítico que puede superar los 7 litros por cubierta de auto.
Cuando la pila está cubierta con tierra o escombros, o cuando el colapso de las capas superiores forma una costra, el oxígeno que llega al fondo alcanza para mantener la pirólisis y una combustión lenta sin llama. La masa térmica conserva el calor, y cada vez que alguien remueve material o el viento abre una grieta, el fuego vuelve a aparecer.
Señales de combustión subterránea
En la recorrida posterior al incendio o en predios sospechosos, conviene prestar atención a esto:
- Humo blanco o amarillento que sale del suelo sin llama visible, sobre todo de madrugada.
- Olor fuerte a azufre o a goma quemada en zonas que se daban por extinguidas.
- Hundimientos del terreno o grietas con bordes oscuros.
- Manchas aceitosas negras que afloran en el borde de la pila o en zanjas cercanas.
- Puntos calientes en cámara térmica: diferencias de más de 50 a 100 °C con el entorno indican actividad.
La cámara térmica es la herramienta clave. Hay que hacer barridos periódicos, al amanecer y al atardecer cuando el contraste es mejor, y registrar las coordenadas de cada punto caliente para seguir su evolución.
Riesgos para el personal
El humo de neumáticos lleva monóxido de carbono, dióxido de azufre, benceno, tolueno, hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), partículas finas y vapores de zinc. Muchos de estos compuestos son cancerígenos. El equipo de respiración autónomo no se negocia en la zona caliente ni en la tibia. Tiene que cumplir NFPA 1981 (hoy integrada en NFPA 1970, edición 2025) o EN 137. El traje estructural tiene que cumplir NFPA 1971 o EN 469. En tareas largas de remoción con maquinaria, a sotavento y lejos del frente, se puede evaluar el uso de máscaras con filtros combinados según EN 14387, pero solo con monitoreo de gases y nunca en atmósferas con deficiencia de oxígeno.
Hay otros riesgos que conviene tener presentes: el terreno puede ceder sobre cavidades con brasas, los alambres de acero expuestos cortan y pinchan, y el aceite pirolítico es inflamable y resbaladizo. La descontaminación del equipo tiene que ser rigurosa. Los HAP se absorben por la piel y quedan impregnados en el EPP.
Táctica: el agua no siempre es la solución
La guía clásica en la materia es el informe especial de la U.S. Fire Administration "Scrap and Shredded Tire Fires" (USFA-TR-093). Recomienda evaluar cada situación antes de largar agua en forma masiva:
- Agua en exceso: enfría la superficie, pero arrastra aceite pirolítico hacia napas y cursos de agua y puede aumentar su producción al bajar la temperatura de combustión. El escurrimiento se tiene que contener con terraplenes o zanjas.
- Espuma clase A: con concentraciones de 0,3 a 1 %, mejora la penetración en la masa y reduce el volumen de agua.
- Separación y aislamiento: con retroexcavadora, separar el material que no se quemó y armar cortafuegos de al menos 15 a 20 m.
- Cobertura con tierra o arena: sirve para sofocar pilas chicas, pero sin un seguimiento posterior es justamente lo que genera la combustión subterránea.
- Excavación controlada: desarmar la pila por sectores y enfriar cada porción expuesta. Es lento, pero es la única forma de asegurar la extinción en profundidad.
Prevención y marco normativo
La NFPA 1 (Fire Code), en su capítulo 33 sobre almacenamiento exterior de neumáticos (que tomó lo que antes era NFPA 230), fija límites de altura, superficie y volumen para las pilas. También exige separación entre pilas, calles de acceso para bomberos y distancias a linderos y edificaciones. Para depósitos cubiertos se aplica NFPA 13, que trata el neumático como mercadería de alto riesgo.
En Argentina, el manejo de NFU entra en la Ley 25.916 de gestión de residuos domiciliarios, en normativas provinciales y municipales específicas y, en lo que hace a seguridad laboral, en la Ley 19.587 y su Decreto 351/79. Para la dotación de extintores en predios habilitados se usa IRAM 3517. El cuartel puede hacer un aporte concreto: relevar los acopios de su jurisdicción, informar al municipio los que estén fuera de norma y dejar registrados en el plan de pre-incendio los accesos, las fuentes de agua y las zonas de contención.
En síntesis
En una playa de neumáticos, un incendio que se da por extinguido no necesariamente lo está. La intervención tiene que planificarse para semanas: guardias de seguimiento con cámara térmica, coordinación con maquinaria municipal y con el área de ambiente, y un criterio firme para no transformar un incendio en un desastre hídrico. Y lo que más protege es la prevención: un acopio que cumple la norma rara vez termina en un fuego bajo tierra.
Foto: Matt C / Unsplash