Pozos y aljibes domésticos: cómo bajar de forma segura a un espacio angosto y profundo en zona rural
Un espacio confinado sin cartel
El llamado suele ser parecido: una persona o un animal cayó al pozo, o un vecino bajó a limpiar el aljibe o a reparar la bomba y no contesta. En el campo argentino abundan los pozos calzados de 0,80 a 1,20 m de diámetro y entre 8 y 30 m de profundidad, muchos con brocal de ladrillo viejo y sin mantenimiento. Para el bombero, eso es un espacio confinado vertical: atmósfera potencialmente letal, un único acceso y un rescate complejo. Buena parte de las muertes en espacios confinados corresponde a rescatistas improvisados que bajaron detrás de la primera víctima. La regla de base es simple: nadie entra sin medición, sin ventilación y sin un sistema de extracción armado.
Marco normativo de referencia
- IRAM 3625: seguridad en espacios confinados. La Resolución SRT 953/2010 la toma como criterio de referencia en el ámbito laboral argentino.
- NFPA 1006: competencias profesionales del rescatista técnico, incluido el rescate en espacios confinados y con cuerdas.
- NFPA 1670 y NFPA 1983 (hoy integradas en NFPA 2500): niveles operativos de la organización y requisitos de cuerdas y equipos de seguridad.
- NFPA 350: guía para el ingreso y el trabajo seguro en espacios confinados.
- EN 1891 (cuerdas semiestáticas tipo A), EN 361 (arnés anticaídas), EN 795 (dispositivos de anclaje, incluidos los trípodes), EN 1496 (dispositivos de izado para rescate) y EN 137 (equipos de respiración autónomos).
Antes de bajar: medir y ventilar
En un pozo, la atmósfera mata sin avisar. El dióxido de carbono de la materia orgánica en descomposición es más pesado que el aire y se acumula en el fondo; cerca de cámaras sépticas o corrales pueden aparecer metano y sulfuro de hidrógeno. Un clásico rural es el monóxido de carbono de una motobomba a explosión que alguien bajó o dejó funcionando en la boca.
Con un detector multigás calibrado, medí desde afuera bajando el equipo con una soga o una manguera de muestreo, en tres niveles: boca, mitad y fondo. Respetá el orden oxígeno, inflamables, tóxicos. Valores aceptables para ingresar sin protección respiratoria:
- Oxígeno: entre 19,5 % y 23,5 %.
- Inflamables: menos del 10 % del límite inferior de explosividad (LEL).
- Monóxido de carbono: menos de 25 ppm.
- Sulfuro de hidrógeno: menos de 10 ppm.
Ventilá por inyección de aire limpio con una manga que llegue cerca del fondo. Un pozo de 1 m de diámetro y 15 m de profundidad tiene unos 12 m³: con un ventilador portátil, varias renovaciones completas se logran en pocos minutos. Nunca uses oxígeno puro y ubicá motores y generadores lejos de la boca y a sotavento. Volvé a medir después de ventilar y mantené el monitoreo continuo, con el detector acompañando al entrante. Si los valores no se normalizan, se entra con ERA (EN 137) o, cuando el diámetro no permite el equipo en la espalda, con línea de aire y botellín de escape.
El sistema de descenso
- Punto alto: trípode certificado EN 795 centrado sobre la boca. Si no hay, un bípode con escalera o un anclaje desviado desde un vehículo calzado o un árbol sano. El brocal no es un anclaje: no lo cargues.
- Dos cuerdas independientes: una de trabajo y una de seguridad, cada una a su propio anclaje. Semiestática EN 1891 tipo A de 10,5 a 11 mm (resistencia mínima de 22 kN) o cuerda de uso general de 12,5 mm (40 kN según NFPA 1983). Los anclajes deben soportar al menos 12 kN.
- Arnés integral EN 361 con enganche esternal o dorsal, para que el entrante y la víctima suban en posición vertical. En diámetros muy chicos, sumá muñequeras de rescate para la extracción con brazos en alto.
- Ventaja mecánica: polipasto 3:1 o 4:1, o torno de rescate EN 1496, de manera que el equipo de superficie pueda izar al entrante inconsciente sin su colaboración. Calculá el sistema para carga de rescate: dos personas más equipo, unos 270 kg.
- Protección de cantos en todo roce de la cuerda con el brocal o el calzado.
- Comunicación: los handies suelen fallar en profundidad. Acordá un código de tirones de cuerda como respaldo.
Roles mínimos
La maniobra pide al menos cinco o seis personas: jefe de operación, entrante, entrante de respaldo equipado y listo, vigía de boca de pozo (que no hace otra cosa que mirar al entrante y al detector) y operadores de cuerda. Si la dotación no alcanza, pedí apoyo antes de bajar a nadie.
Peligros propios del pozo rural
- Derrumbe: inspeccioná el calzado con linterna. Ladrillos sueltos, panzas o grietas indican riesgo de colapso; alejá vehículos y curiosos de la boca.
- Caída de objetos: despejá 2 m alrededor de la boca, asegurá herramientas y usá casco con barbijo.
- Electricidad: cortá y bloqueá la alimentación de la bomba sumergible antes del ingreso.
- Agua: el fondo puede tener varios metros. Hay riesgo de ahogamiento e hipotermia para la víctima y para el entrante.
- Fauna: víboras, arañas y avispas son habituales en pozos abandonados.
- Trauma por suspensión: una persona inerte colgada del arnés puede descompensarse en pocos minutos. La extracción tiene que ser rápida y sin pausas.
Cuándo no bajar
Si no hay detector, si la atmósfera no se corrige y no hay protección respiratoria, si el calzado amenaza con colapsar o si no hay forma de izar al entrante desde arriba, la operación no es de ingreso. Ventilá, asegurá la escena, mantené contacto con la víctima, bajale aire y abrigo si es posible, y convocá a un equipo especializado. Un rescate bien hecho tarda más que uno improvisado, pero termina con todos arriba.
Foto: Sandro Gautier / Unsplash