Rescate en altura: trabajo vertical y técnicas con cuerdas para dotaciones de bomberos voluntarios
El rescate vertical no es subir con una soga
En el cuartel, el rescate en altura aparece de golpe: un operario suspendido del arnés en una antena, un ciclista en el fondo de un barranco, una persona atrapada en un silo, un montacargas trabado entre losas. Son intervenciones de baja frecuencia y alta consecuencia: no las hacemos todas las semanas, pero cuando salen mal suman un rescatista a la lista de víctimas. La NFPA 1670 —consolidada junto con la 1006, la 1858 y la 1983 dentro de la NFPA 2500, edición 2022, aunque en la práctica casi todos seguimos citando los números viejos— ordena el problema en tres niveles de capacidad operativa: Awareness (reconocer el escenario, delimitar, negar el acceso, pedir recursos), Operations (rescate en pendiente, anclajes simples, sistemas de baja complejidad) y Technician (suspensión libre, tirolesas, sistemas con carga de dos personas). El primer acto técnico de un jefe de dotación no es armar un polipasto: es saber honestamente en cuál de esos tres niveles está parada su guardia esa noche.
La cuerda: números, no marcas
Para rescate se usa cuerda semiestática de poliamida, nunca dinámica de escalada (que se alarga demasiado bajo carga y hace imposible controlar una camilla) ni cuerda de ferretería. Los dos marcos de referencia son:
- EN 1891: cuerdas de baja elongación. Tipo A, diámetros de 8,5 a 16 mm, con elongación del 3 al 5 % entre 50 y 150 kg de carga, resistencia estática mínima de 22 kN con terminaciones cosidas y 15 kN con nudo ocho, y capacidad de resistir 5 caídas de factor 0,3 con 100 kg. El Tipo B es de menor prestación y no debería entrar al cuartel para rescate.
- NFPA 1983 / 2500: distingue cuerda de uso técnico (9,5 mm a menos de 12,5 mm, carga de rotura mínima 20 kN) de cuerda de uso general (12,5 a 16 mm, mínimo 40 kN), más la cuerda de autorrescate o escape (menos de 9,5 mm, 13,5 kN), que es de un solo uso y no sirve para izar a nadie.
- En el mercado local, para EPP contra caídas conviene exigir certificación IRAM del arnés y los elementos de amarre (la serie IRAM 3622 y concordantes), dentro del marco de la Ley 19.587 y el Decreto 351/79.
El arnés de rescate debe ser integral: EN 361 (anticaídas) combinado con EN 813 (cintura, para suspensión y trabajo en posición). Los conectores, EN 362: mínimo 20 kN en eje mayor con gatillo cerrado, pero apenas 7 kN en eje transversal o con gatillo abierto. Ese salto de 20 a 7 explica por qué un mosquetón mal orientado sobre el borde de una losa es una bomba de tiempo.
Anclajes: ahí se pierden los rescates
Ningún sistema es mejor que su anclaje. La regla práctica: puntos estructurales reales (columnas de hormigón armado, vigas, bases de máquinas), redundantes, con la carga repartida, sin posibilidad de extensión si falla una rama y con ángulos controlados. El ángulo interno entre las ramas de un anclaje compuesto multiplica la carga: a 60° cada rama toma el 58 % de la carga, a 90° el 71 %, a 120° el 100 % y a 150° cerca del 193 %. Nunca superar los 90°, idealmente trabajar por debajo de 60°. La EN 795 exige que un dispositivo de anclaje resista ensayos estáticos del orden de 12 kN (18 kN si incorpora elementos textiles); una baranda de chapa plegada o un caño de ventilación no llegan ni cerca.
Dos cuerdas, siempre
El estándar operativo es sistema principal más línea de seguridad independiente, con anclajes separados. La NFPA dimensiona los sistemas para una carga de una persona de 136 kg o de dos personas de 272 kg (rescatista más paciente en camilla), con factores de seguridad estáticos de 10:1 para uso técnico y 15:1 para uso general. Cada vez más equipos migran al sistema de dos cuerdas tensionadas, donde ambas líneas comparten carga en lugar de dejar una floja: reduce el factor de caída y elimina el clásico latigazo del belay que entra en carga de golpe. El criterio de aceptación clásico para un dispositivo de seguridad es el ensayo de la BCCTR: masa de 200 kg, caída de 1 metro, fuerza máxima transmitida al sistema por debajo de 15 kN y detención en menos de 1 metro.
Ventaja mecánica y rendimiento real
El 3:1 tipo Z sigue siendo el caballo de batalla, con 5:1 y sistemas compuestos cuando el terreno lo exige. Pero la ventaja teórica no es la real: una polea con rodamientos rinde cerca del 95 %, una con buje ronda el 70 % y un mosquetón usado como polea improvisada no pasa del 50 %. Un 4:1 armado con mosquetones puede terminar entregando menos tracción que un 3:1 bien equipado, con la desventaja de duplicar la fricción sobre el sistema. Para descenso y ascenso sobre cuerda, los dispositivos deben estar certificados bajo EN 12841 (tipo A anticaídas sobre línea de seguridad, tipo B para ascenso, tipo C para descenso) o EN 341 para descensores de salvamento, y siempre con bloqueo asistido y control de sobrevelocidad cuando se trabaja con carga de dos personas.
El paciente cuelga y el reloj corre
La intolerancia ortostática a la suspensión es la urgencia oculta de toda intervención en altura: una persona inconsciente o inmovilizada colgando de un arnés puede deteriorarse en un rango que la literatura ubica entre pocos minutos y media hora, por estancamiento venoso en los miembros inferiores. La prioridad es descolgarla lo antes posible, idealmente en menos de 15 minutos, y trasladarla en posición horizontal cómoda con monitoreo continuo: la vieja indicación de mantenerla sentada a toda costa quedó atrás y no debe demorar la evacuación. Para el traslado, camilla canasta con bridle de cuatro puntos, paciente asegurado en el eje longitudinal y transversal, y línea de guía manejada desde abajo para despegar de la estructura.
Lo que sostiene todo: registro y entrenamiento
Sin trazabilidad, el mejor equipo es chatarra certificada. Cada cuerda, arnés, cinta y conector necesita ficha individual con fecha de compra, horas de uso, eventos de carga e inspecciones: visual antes y después de cada uso, y detallada con periodicidad definida. Se retira de servicio todo elemento textil que haya sufrido una caída de factor alto, contacto con hidrocarburos, ácidos o solventes, o que genere la más mínima duda; como referencia habitual del fabricante, 10 años desde la fabricación y 5 de uso intensivo. Y lo más barato y más escaso: horas de soga. Un cuartel que arma un 3:1 dos veces por año no tiene capacidad de rescate vertical, tiene equipamiento guardado.