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Rescate en nieve y aludes — protocolo para zonas cordilleranas

Rescate en nieve y aludes — protocolo para zonas cordilleranas

El reloj es el primer recurso táctico

En un alud la variable que más pesa no es el equipamiento sino el tiempo. La curva de supervivencia de Falk, construida sobre miles de casos alpinos y sostenida por las recomendaciones de la ICAR/CISA-IKAR, muestra que una persona sepultada sin trauma asociado tiene cerca del 91 % de probabilidad de sobrevivir si se la extrae dentro de los primeros 15 minutos. Entre los 15 y los 35 minutos la curva se desploma por debajo del 30 %: es la fase de asfixia, porque el CO2 exhalado satura la bolsa de aire y la nieve se vitrifica alrededor de la cara. Recién pasados los 90 minutos aparece una meseta, y solo si hubo bolsa de aire y vía aérea permeable.

La consecuencia operativa es incómoda pero hay que decirla: ningún cuartel llega a tiempo. Entre el aviso, la movilización y el acceso real al depósito pasan 45 a 90 minutos en el mejor escenario cordillerano. Alrededor del 90 % de los rescates exitosos los resuelven los compañeros presentes en el lugar. Nuestro rol es doble: capacitar al usuario de montaña antes del evento, y resolver al llegar un escenario que casi siempre es de extracción asistida y manejo de hipotermia severa.

Marco normativo aplicable

  • NFPA 1670 (Operations and Training for Technical Search and Rescue Incidents): define los niveles Awareness, Operations y Technician. Un cuartel cordillerano debería sostener como mínimo Operations en los capítulos de zonas agrestes y de nieve/hielo, con al menos dos Technician por guardia.
  • NFPA 1006: competencias individuales del rescatista técnico. Sirve como grilla de evaluación persona por persona, no del cuartel como conjunto.
  • NFPA 2500 (que en 2022 absorbió a la vieja 1983): cuerdas, arneses y herrajes de seguridad de vida. Exige trazabilidad documentada de cada cuerda: horas de uso, caídas registradas y criterio de retiro de servicio.
  • ETSI EN 300 718, partes 1 a 3: es la norma que fija los 457 kHz de los detectores de víctimas de avalancha (ARVA/DVA). Todo equipo que se compre debe declararla. Los analógicos de antena simple ya no son aceptables para búsqueda primaria.
  • EN 16716: mochilas con airbag. Aumentan la supervivencia por segregación inversa, pero no protegen del trauma por impacto ni del sepultamiento en terreno trampa (quebradas, cárcavas, bosque).
  • Material de progresión: EN 1891 tipo A (cuerda semiestática de 10 a 11 mm), EN 12492 (cascos de montaña), EN 12277 (arneses de alpinismo), EN 12275 (conectores), EN 566 (cintas), EN 13089 (piolets) y EN 568 (anclajes de hielo). Atención: el casco estructural de incendio no cumple EN 12492 y no sirve en montaña, ni por peso ni por retención.
  • En el orden local encuadra la Ley 25.054 y el sistema provincial de Protección Civil. Las normas IRAM de protección contra caídas (serie 3622, arneses y dispositivos de anclaje industriales) cubren trabajo en altura, no progresión en montaña: un arnés industrial no es intercambiable con uno EN 12277. Para ARVA, pala y sonda no existe IRAM equivalente, así que la práctica argentina es exigir marcado CE con la EN correspondiente.

Dotación mínima por rescatista

  • ARVA digital de tres antenas, con alcance útil de 40 a 70 m y función de marcado para sepultamientos múltiples.
  • Sonda de 240 cm como mínimo; en los Andes centrales, con depósitos profundos, conviene de 280 a 320 cm.
  • Pala con hoja metálica y mango telescópico. Las de policarbonato se parten contra la nieve de depósito, que llega a 500 kg/m³.
  • Bolsa de hipotermia o manta reflectiva de uso pesado, aislante de suelo, radio VHF con frecuencia de coordinación provincial, GPS con el track de acceso cargado y botiquín con vía aérea básica.

Secuencia en escena

  • Riesgo residual primero. Antes de pisar el depósito se designa un observador de seguridad con vista a la zona de salida, se define ruta de escape y se evalúa la posibilidad de un segundo desprendimiento. Un rescatista sepultado convierte un incidente en dos.
  • Todos los ARVA del equipo a modo búsqueda, celulares y radios a más de 50 cm del detector para evitar interferencia. Se confirma por conteo en voz alta.
  • Búsqueda primaria desde el punto de última vista siguiendo la línea de flujo, con fajas de 40 m de ancho. Si el depósito es más angosto, una sola pasada por el eje.
  • Búsqueda fina en cruz con el detector a 10 cm de la superficie, sin rotarlo, hasta hallar el mínimo de distancia. Se marca el punto.
  • Sondeo en espiral desde la marca, con separación de 25 cm entre pinchazos y la sonda siempre perpendicular a la superficie de la nieve, no vertical al horizonte. Al hacer contacto, la sonda se deja clavada: es la referencia del paleo.

Paleo estratégico: donde se pierde el tiempo

Un sepultamiento a 1,5 m obliga a mover entre 1,5 y 2 toneladas de nieve. Cavar sobre la sonda es el error más frecuente y el más caro. Se ataca ladera abajo de la sonda, a una distancia igual a 1,5 veces la profundidad indicada, y se avanza en V invertida: un paletero en punta abriendo, dos en los flancos a uno o dos metros evacuando el material hacia atrás. Rotación cada cuatro minutos, porque el rendimiento cae a la mitad pasado ese umbral. Al aproximarse a la víctima se cambia a extracción horizontal y se libera primero la cabeza y el tórax, documentando si había bolsa de aire y si la vía aérea estaba libre: ese dato define la conducta médica posterior.

Hipotermia y manejo del rescatado

Se usa la estadificación suiza: HT I (35 a 32 °C, consciente y con temblor), HT II (32 a 28 °C, somnoliento, sin temblor), HT III (28 a 24 °C, inconsciente con signos vitales) y HT IV (paro hipotérmico). La movilización debe ser estrictamente horizontal y suave: el corazón frío es irritable y una maniobra brusca dispara fibrilación (rescue collapse). Se corta la ropa mojada en lugar de forcejear, se aísla del suelo, se envuelve en barrera cortaviento y no se frota jamás las extremidades, para evitar el afterdrop. En HT IV corresponde RCP prolongada y traslado a un centro con capacidad de recalentamiento extracorpóreo; la ICAR considera futilidad ante potasio sérico por encima de 12 mmol/L o trauma incompatible con la vida. La regla operativa sigue vigente: nadie está muerto hasta que está caliente y muerto.

Cierre del operativo

Todo despliegue en alud termina con conteo nominal de personal, control de material firmado y un debriefing en frío dentro de las 48 horas. Entrenar cuatro veces al año, con nieve real y cronómetro a la vista, es lo único que convierte este protocolo en capacidad efectiva.