Rescate subacuático en cuarteles con unidad náutica: certificación y mantenimiento del equipo de buceo
Por qué el rescate subacuático necesita su propio estándar
Cada vez más cuarteles de bomberos voluntarios con costa de río, lago o dique suman una unidad náutica. Tener un bote y trajes de agua no alcanza para bucear. El rescate subacuático es la disciplina de mayor riesgo dentro del rescate técnico: se trabaja con visibilidad cero, en agua fría, con corriente, enganches y contaminantes, y casi siempre en modalidad de recuperación y no de rescate. Una mala decisión se paga con la vida del buzo. Por eso el equipamiento y la capacitación tienen que responder a normas concretas y no a la buena voluntad.
Marco normativo: qué normas aplican
En Argentina no hay una norma IRAM específica para el buceo de rescate. En la práctica se trabaja con estándares internacionales y con la regulación local de la actividad subacuática:
- NFPA 1006 (calificaciones profesionales del personal de rescate técnico): tiene un capítulo propio de rescate subacuático (Dive Rescue), con niveles Técnico I y II y los requisitos de desempeño de cada uno.
- NFPA 1670, hoy consolidada en NFPA 2500: fija los niveles operativos de la organización (Awareness, Operations y Technician) para búsqueda y rescate en agua. Un cuartel que todavía no tiene buzos de nivel técnico no debería ofrecer el servicio de buceo.
- EN 250: requisitos y ensayos de los equipos de buceo autónomo de circuito abierto con aire comprimido (reguladores y conjunto), incluidos el rendimiento respiratorio y el funcionamiento en agua fría.
- EN 12021: calidad del aire respirable. Es clave para cualquier cuartel que cargue sus propios cilindros.
- EN 14225-2: trajes secos. EN 1809: compensadores de flotabilidad (chalecos hidrostáticos).
- EN 144-1: conexiones de válvulas de cilindro (rosca M25x2 y salidas DIN/INT).
- ISO 18119 y las normas IRAM de revisión periódica de cilindros para gases comprimidos: inspección visual y prueba hidráulica de los tubos.
Además, la Prefectura Naval Argentina regula y habilita la actividad de buceo profesional en aguas de jurisdicción nacional. Antes de armar el área, conviene consultar con la dependencia local y con la federación provincial cómo encuadrar al personal.
Equipo mínimo para un buzo de rescate
El equipo de buceo recreativo no sirve para rescate. La configuración recomendada es esta:
- Máscara facial completa con comunicación por cable o inalámbrica con superficie. Protege las vías aéreas en agua contaminada y le permite al buzo reportar en todo momento.
- Traje seco de caucho vulcanizado o laminado descontaminable, con capucha y guantes secos. En cursos con efluentes cloacales, agroquímicos o hidrocarburos, el neoprene húmedo queda descartado.
- Sistema redundante de aire: cilindro principal de 12-15 litros a 200/232 bar y botella de emergencia (pony) de 3 a 5 litros con regulador independiente.
- Arnés de línea de vida con argolla de liberación rápida y cuchillo o cortacabos en un lugar accesible con las dos manos. Los enganches con tanza, redes y alambre son la primera causa de incidentes.
- Compensador de flotabilidad con lastre integrado de liberación rápida.
Organización en el agua: el equipo de buceo
La NFPA y las buenas prácticas internacionales coinciden en un esquema mínimo por inmersión:
- Buzo primario, unido a superficie por un cabo de búsqueda.
- Buzo de seguridad al 90%: totalmente equipado en la orilla, listo para entrar en menos de un minuto.
- Tender (ayudante de cabo): uno por buzo. Dirige el patrón de búsqueda con señales de cabo y controla el tiempo y el consumo de aire.
- Jefe de operaciones de buceo, que no se mete al agua y lleva el registro de cada inmersión.
Con menos de cuatro personas calificadas no se bucea. Sin buzo de seguridad listo, tampoco.
Certificación y entrenamiento del personal
Un buzo de rescate parte de una certificación de buceo autónomo de nivel avanzado (ISO 24801-2 o equivalente) y de una formación específica en buceo en agua contaminada, visibilidad nula, búsqueda con cabo y autorrescate. Para mantener la vigencia, se recomienda:
- Apto médico anual con evaluación cardiológica, otorrinolaringológica y espirometría.
- Prueba de aptitud física acuática anual: nado continuo de 300 a 500 m, flotación de 10 minutos y remolque de una víctima.
- Mínimo de inmersiones por año, por ejemplo 12 inmersiones de entrenamiento con al menos una nocturna y una en visibilidad nula simulada (máscara cegada).
- Simulacro de emergencia del buzo cada trimestre: pérdida de aire, enganche y falla de comunicación.
Mantenimiento del equipo: frecuencias y controles
Un cuartel que bucea tiene que llevar registro escrito por equipo y por número de serie. Las frecuencias de referencia son:
- Después de cada uso: enjuague con agua dulce y desinfección si el agua estaba contaminada; chequeo de diafragmas, boquillas y o-rings; secado a la sombra.
- Reguladores: service completo con kit del fabricante una vez por año o según las horas de uso. Control de presión intermedia (normalmente 9-10 bar sobre la ambiente) antes de cada temporada.
- Cilindros: inspección visual interna y externa anual y prueba hidráulica cada 5 años, con estampado de la fecha. Los cilindros de aluminio fabricados con aleación 6351 requieren además ensayo por corrientes inducidas (eddy current) por riesgo de fisuras en el cuello.
- Trajes secos: prueba de estanqueidad y control de válvulas y cierres antes de cada temporada; reemplazo de sellos de látex cada 1 o 2 años o apenas aparezcan grietas.
- Compresor: análisis del aire según EN 12021 al menos cada 3 meses. Valores de referencia: O2 entre 20 y 22%, CO ≤ 5 ppm, CO2 ≤ 500 ppm, aceite ≤ 0,5 mg/m³ y humedad ≤ 50 mg/m³ para carga a 200 bar (≤ 35 mg/m³ a 300 bar). Los cartuchos filtrantes se cambian según las horas del fabricante, y la toma de aire tiene que quedar lejos de escapes de motores.
Recomendaciones para empezar
Si el cuartel recién arma su unidad náutica, el orden lógico es: primero rescate en superficie y desde la orilla (nivel Operations), después formación de buzos y tenders y recién al final la compra de equipos de buceo. Equipar sin personal formado es un riesgo. Y tener personal formado sin un programa de mantenimiento documentado es igual de peligroso. En el agua, la seguridad del rescatista va siempre primero.
Foto: Karl Callwood / Unsplash