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Rescate vehicular: herramientas hidráulicas y técnicas de extricación para bomberos voluntarios

Rescate vehicular: herramientas hidráulicas y técnicas de extricación para bomberos voluntarios

Los primeros 360 segundos: evaluar antes de cortar

En un rescate vehicular el reloj no arranca cuando llega la autobomba: arranca en el impacto. El concepto de hora dorada sigue vigente y nos obliga a pensar la operación al revés, desde el quirófano hacia la escena. Si el politraumatizado tiene que estar en cirugía dentro de los 60 minutos, la dotación cuenta con una ventana realista de 20 minutos de trabajo sobre el vehículo y menos de 5 para lograr acceso inicial al paciente. Todo lo que hagamos de más, lo paga el accidentado.

Antes de bajar una sola herramienta, el jefe de dotación hace el reconocimiento de 360 grados. La NFPA 1670 (Standard on Operations and Training for Technical Search and Rescue Incidents), en su capítulo de rescate vehicular y maquinaria, ordena el escenario en dos anillos: un círculo interior de 5 metros, donde solo entra personal con EPP completo y tarea asignada, y un círculo exterior de 10 metros, donde se acopian herramientas y se arma el punto de descarte de piezas cortadas. Fuera de eso, el sector frío.

  • Riesgos dinámicos: tránsito no cortado, derrames de combustible, cables de baja tensión caídos, pendiente del terreno.
  • Riesgos del vehículo: airbags sin activar, pretensores de cinturón, cilindros de GNC o GLP, sistema de alta tensión en híbridos y eléctricos.
  • Línea de protección: manguera de 38 mm cargada o, como mínimo, extintor de PQS de 9 kg al alcance del operador, nunca en el camión.

El EPP de extricación no es el de incendio estructural. Se trabaja con casco bajo EN 16473 (cascos para rescate técnico) o conjunto NFPA 1951, antiparras EN 166 —la visera del casco no alcanza contra esquirlas de vidrio templado— y guantes con resistencia al corte certificada según EN 388.

Estabilización: la etapa que nadie puede saltear

Un vehículo sobre sus cuatro ruedas todavía tiene entre 8 y 12 centímetros de recorrido de suspensión. Ese movimiento, multiplicado por la palanca de la carrocería, se transmite directo a la columna cervical del paciente. La regla operativa es simple y no se negocia: sin luz no hay levante, y por cada centímetro que se levanta, un centímetro de calzo.

Se trabaja con tacos escalonados, cuñas de madera dura y puntales de tensión. Para vehículos volcados o sobre el techo, los puntales telescópicos con capacidad de 30 a 90 kN por unidad, arriostrados con eslingas al chasis, son la solución estándar. Desinflar los neumáticos cortando el vástago de la válvula es aceptable solo después de haber colocado los calzos, nunca antes.

Qué exigirle a una herramienta hidráulica

El equipamiento hidráulico de rescate está normalizado por EN 13204 (herramientas de doble efecto accionadas hidráulicamente para servicios de rescate) y por NFPA 1936 (Standard on Powered Rescue Tools). La norma europea clasifica cada herramienta con un código alfanumérico que combina clase de corte, apertura y fuerza; la norma NFPA se concentra en los ensayos de fabricación, la presión de prueba y el marcado obligatorio. Si una cizalla no tiene esa marcación grabada, no está certificada, por más que la caja diga lo contrario.

Los valores de referencia que manejamos en el cuartel:

  • Presión de trabajo: 630 a 720 bar en circuitos convencionales, con motobomba o equipos autónomos a batería.
  • Cizalla: fuerza de corte en la punta de hoja del orden de los 500 a 1.000 kN, con apertura de 150 a 200 mm.
  • Separador: apertura de 700 a 850 mm y fuerza de separación de 50 a 70 kN en la punta.
  • Cilindro de empuje: carrera de 500 a 1.600 mm y empuje de 130 a 200 kN, imprescindible para desplazamiento de tablero.
  • Mangueras: vida útil recomendada de 10 años desde fabricación, con inspección visual antes de cada uso.

Las herramientas a batería eliminaron la manguera y el grupo motobomba, pero pesan entre 20 y 25 kg. Eso cambia la ergonomía: el operador se cansa antes y se necesita relevo cada dos maniobras largas.

Técnicas de extricación y aceros que no se cortan

La secuencia lógica es acceso, desencarcelamiento y extracción. Sobre esa base se combinan las maniobras clásicas: apertura de puerta por bisagra o por cerradura, tercera puerta uniendo puerta delantera y parante B, retiro total de techo, desplazamiento de tablero por corte de relajación en el parante A y empuje con cilindro, y el túnel por baúl cuando el frente quedó comprometido.

Acá aparece el problema real de los vehículos modernos. Los parantes B, los refuerzos de puerta y los travesaños de techo se fabrican en acero al boro estampado en caliente, con resistencia a la tracción superior a 1.500 MPa. Una cizalla que no sea de clase adecuada puede quebrar la hoja o proyectar la herramienta. La regla práctica: cortar siempre por debajo o por encima del refuerzo, nunca en el medio, y trabajar con protección de esquirlas del lado del paciente.

Con los airbags, la conducta es desconectar primero el borne negativo y después el positivo, aislar los terminales y respetar el tiempo de descarga del módulo que indique el fabricante. Mientras tanto rige la regla 13-25-50: no ubicar la cabeza ni el torso del rescatista dentro de 13 cm del airbag del conductor, 25 cm del acompañante y 50 cm de los laterales y cortinas.

Vehículos eléctricos e híbridos

El cableado naranja transporta entre 400 y 800 V de corriente continua y no se corta jamás. La desconexión se hace por el service plug, cuya ubicación figura en la hoja de rescate normalizada por ISO 17840, que todo cuartel debería tener impresa por modelo frecuente en su jurisdicción. Ante embalamiento térmico de la batería de litio, hablamos de temperaturas de celda superiores a los 800 °C y de consumos de agua del orden de los 10.000 a 30.000 litros para enfriar el pack; cuando no hay ese caudal disponible, la contención con manta ignífuga de alta temperatura pasa a ser la única alternativa razonable.

Formación y encuadre normativo

En Argentina, la actividad se enmarca en la Ley 25.054 de Bomberos Voluntarios y en el sistema de gestión integral del riesgo de la Ley 27.287. Para calificación del personal, la referencia internacional es la NFPA 1006, que separa el nivel de operaciones del nivel técnico en rescate vehicular. La certificación del equipamiento se apoya en las series EN e IRAM correspondientes, y la gestión de seguridad del cuartel puede estructurarse con IRAM 3800.

La conclusión operativa es siempre la misma: la herramienta no rescata, rescata el procedimiento. Un equipo que estabiliza bien y corta poco saca al paciente más rápido que uno que llega con la cizalla encendida.

Foto: Bidgee — CC BY 3.0, vía Wikimedia Commons