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Simulacros conjuntos entre cuartel, policía y salud: cómo coordinar sin un protocolo escrito

Simulacros conjuntos entre cuartel, policía y salud: cómo coordinar sin un protocolo escrito

Lo que pasa cuando no hay papel firmado

En la mayoría de las localidades del interior no existe un protocolo interinstitucional escrito entre el cuartel, la policía y el sistema de salud. Hay buena voluntad, un par de celulares anotados en la guardia y la costumbre de que siempre nos arreglamos. Eso alcanza para un choque simple y se rompe en el primer incidente con múltiples víctimas. La Ley 25.054 reconoce a los bomberos voluntarios como integrantes del sistema de protección civil, y la Ley 27.287 (SINAGIR) obliga a articular la respuesta entre jurisdicciones, pero ninguna de las dos baja a quién corta la calle, quién entra primero ni en qué frecuencia se habla.

El simulacro conjunto resuelve eso por la vía de los hechos: genera el acuerdo operativo antes de que exista la firma. Lo que se ensaya tres veces se vuelve costumbre, y la costumbre documentada termina siendo el protocolo.

El acuerdo mínimo previo: tres hojas, no treinta

No hace falta un convenio para ensayar. Hace falta una reunión de 90 minutos entre el jefe de cuartel, el titular de la comisaría y el responsable del servicio de emergencia médica, y una hoja por institución que defina:

  • Quién asume el Comando del Incidente según el tipo de evento: incendio, rescate o materiales peligrosos lo toma bomberos; hecho delictivo en curso lo toma policía; evento sanitario puro lo toma salud. Cuando hay jurisdicción compartida se trabaja en mando unificado.
  • Dónde se ubica el Puesto de Comando: un punto físico concreto, viento arriba, señalizado, a no menos de 50 m del área de trabajo y con acceso para el relevo.
  • Qué aporta cada uno y en cuánto tiempo: dotaciones, ambulancias tipo B o C según EN 1789, móviles policiales, personal y tiempos reales de arribo, no los deseables.

Esa estructura es la que describe la NFPA 1561 (Emergency Services Incident Management System and Command Safety), hoy consolidada junto con la NFPA 1500 y la NFPA 1521 dentro de la NFPA 1550. Es el SCI de siempre: un solo comandante por período operacional, tramo de control de 3 a 7 subordinados directos, con 5 como óptimo, y funciones que se activan solo si el incidente las pide.

Comunicaciones: acá se cae el 80% de los ejercicios

El cuadro típico es bomberos en VHF analógica, policía en red troncalizada propia y salud resolviendo por celular. No se escuchan entre sí y nadie lo descubre hasta que hay humo. Antes del simulacro hay que cerrar esto:

  • Acordar un canal común de coordinación en banda VHF 148–174 MHz, con al menos un portátil de cada institución físicamente en el Puesto de Comando.
  • Si no existe canal compartido, se usa enlace humano: un oficial de enlace por organismo, parado en el PC, con su propio equipo y su propia red.
  • Lenguaje claro, sin códigos internos. La NFPA 1561 y la NFPA 1221 son explícitas: en operación multiagencia se habla en texto plano.
  • Pasar PAR (reporte de personal) cada 20 minutos o ante cualquier cambio de estrategia, retiro de personal o colapso estructural.
  • Prefijar y cerrar cada transmisión con SIMULACRO, y definir una frase de corte inequívoca para emergencia real.

Zonificación y transferencia de víctimas

El punto de fricción concreto entre las tres fuerzas es el límite de las zonas. Se marca físicamente, con cinta y personal, no de palabra:

  • Zona caliente: solo personal con EPP completo. Ropa de intervención conforme EN 469 y casco estructural EN 443. Policía y salud no entran.
  • Zona tibia: corredor de descontaminación y punto de transferencia de pacientes.
  • Zona fría: triage, noria de ambulancias, prensa y familiares, a cargo de policía.

Para materiales peligrosos el aislamiento inicial mínimo es de 30 m en derrame vehicular menor y hasta 300 m con sustancia no identificada, verificando rombo NFPA 704 y panel naranja. El triage se hace con método START y tarjetas normalizadas: frecuencia respiratoria mayor a 30 por minuto, relleno capilar mayor a 2 segundos o pulso radial ausente, o paciente que no obedece órdenes simples, clasifica rojo. La regla que más cuesta ensayar: la primera ambulancia no carga al primer paciente que ve, se pone a disposición del área de triage. El objetivo operativo sigue siendo la hora dorada, 60 minutos desde el trauma hasta el centro definitivo.

Cómo se arma el ejercicio

  • Primero gabinete (tabletop): 2 horas, mesa, plano y tarjetas. Sin móviles ni combustible. Ahí aparecen el 70% de los problemas.
  • Después funcional: se prueban comunicaciones y comando reales, con despliegue parcial.
  • Recién al final a escala real, con víctimas simuladas. Duración efectiva de 45 a 90 minutos.
  • Evaluadores: uno cada 8 a 10 participantes, con planilla cerrada y cronómetro, sin intervenir en la operación.
  • Frecuencia mínima anual, idealmente semestral, con planificación previa del escenario según el criterio de la NFPA 1620 y los niveles de capacidad de la NFPA 1670.
  • Aprovechar para controlar material: extintores con mantenimiento vigente según IRAM 3517-2 y señalización conforme IRAM 10005.

El debriefing y el documento que queda

Sin debriefing el simulacro es una demostración, no una capacitación. Se hace en dos tiempos: uno caliente, de 15 minutos en el lugar y con los equipos todavía puestos, y uno frío, a los 7 a 10 días, con los tres jefes y las planillas sobre la mesa. Cuatro preguntas alcanzan: qué debía pasar, qué pasó, por qué hubo diferencia y qué se cambia.

La salida obligatoria es un Procedimiento Operativo Normalizado de dos páginas: criterio de comando, ubicación del PC, canal de coordinación, zonificación y circuito de pacientes. Después de tres ciclos de simulacro ese documento está probado y firmarlo es un trámite. Ese es el orden real: primero se ensaya, después se escribe. Al revés, el protocolo queda en un cajón y nadie lo lee la noche que suena la sirena.

Foto: Shalom de León / Unsplash