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Talleres de conversión a GNC: la fuga en el cilindro que nadie revisa después de la instalación

Talleres de conversión a GNC: la fuga en el cilindro que nadie revisa después de la instalación

Un riesgo que nadie mira después de la instalación

En Argentina circulan alrededor de un millón y medio de vehículos a GNC. Cada uno lleva en el baúl o en el chasis un cilindro cargado a 200 bar. El equipo se instala en un taller de montaje habilitado, recibe la oblea y el titular se olvida del tema hasta el próximo vencimiento. El problema es que las fugas casi nunca están el día de la instalación. Aparecen meses después: por vibración, por corrosión, por un soporte flojo o por una reparación hecha fuera del circuito habilitado. Cuando ese auto llega a un siniestro, la dotación se encuentra con un recipiente a presión del que no sabe nada.

Qué dice la normativa y qué queda afuera

El sistema argentino está regulado por ENARGAS, a través de sus normas técnicas (series NAG y GE-N1). Incluye talleres de montaje habilitados, Productores de Equipos Completos (PEC) y Centros de Revisión Periódica de Cilindros (CRPC). Los controles obligatorios son dos:

  • Revisión anual del equipo en taller habilitado, que renueva la oblea.
  • Revisión periódica del cilindro cada 5 años en un CRPC, con prueba hidráulica a la presión de ensayo, que es 1,5 veces la de servicio (unos 300 bar).

A nivel internacional, los cilindros vehiculares se fabrican bajo ISO 11439. Los componentes se homologan según el reglamento UN ECE R110, y en Estados Unidos los sistemas de combustible vehicular a gas natural se rigen por NFPA 52. El hueco está entre revisión y revisión: durante doce meses nadie controla los acoples, la cañería de alta ni el estado de la manga de venteo. Y sigue habiendo autos con oblea vencida o equipos instalados en talleres no habilitados.

Dónde se fuga realmente

La experiencia de campo marca puntos críticos que conviene conocer antes de llegar al vehículo:

  • Rosca de la válvula del cilindro: es la unión más exigida. Con el paso del tiempo y la vibración, el sellado pierde ajuste.
  • Cañería de alta presión: son tubos de acero de diámetro chico (típicamente 6 mm) que recorren el piso del auto. Se golpean con lomos de burro, se corroen con la sal y el barro y se rozan contra la carrocería si se aflojan las grampas.
  • Conexiones roscadas y racores: cada unión es una fuga potencial, en especial si se desarmaron en un service no especializado.
  • Manga o caja de venteo: en los sedanes la válvula va dentro de un alojamiento estanco que ventila al exterior. Si la manga está rota, desconectada o tapada, el gas fugado se acumula en el baúl y no sale afuera.
  • Cunas y soportes: la corrosión entre el cilindro y el fleje daña la pared del recipiente de forma localizada y no se ve a simple vista.

Datos técnicos que la dotación tiene que tener presentes

  • Límites de inflamabilidad del metano: entre 5% y 15% en volumen en aire.
  • Temperatura de autoignición: cerca de 540-580 °C, más alta que la de la nafta, aunque cualquier chispa dentro del rango inflamable alcanza.
  • Densidad relativa al aire: alrededor de 0,55-0,6. Al aire libre sube y se dispersa, pero en un baúl cerrado o un garaje sin ventilación se acumula contra el techo.
  • Odorización: el gas lleva mercaptano, pero el olfato se satura rápido y no sirve para medir concentración. Hace falta un explosímetro calibrado.
  • Dispositivo de alivio de presión (PRD): los cilindros llevan un tapón fusible o disco de ruptura que actúa en un incendio, normalmente alrededor de los 100-110 °C en el elemento fusible. Si se activa, sale un chorro de gas a alta presión que puede encenderse y formar un dardo de varios metros.

Procedimiento recomendado en la intervención

Frente a un vehículo con GNC involucrado en un choque o incendio, la secuencia básica es esta:

  • Identificar el combustible: buscá la oblea en el parabrisas, la boca de carga en el vano motor y la conmutadora nafta/GNC en el tablero. No asumas que un auto es naftero.
  • Aproximación a 45°: nunca por los extremos del cilindro, que son la dirección más probable de proyección si se rompe.
  • Cortar el suministro: cerrá la válvula manual del cilindro si se llega sin exponerse y cortá la llave de contacto y la batería.
  • Medir antes de forzar: usá el explosímetro en el baúl y el habitáculo antes de abrir con herramientas hidráulicas o de corte, porque son fuentes de ignición.
  • Incendio con cilindro expuesto: enfriá el cilindro con agua desde distancia segura y no apagues un dardo de gas encendido si no podés cortar el suministro. Un dardo apagado deja una nube que puede reencenderse más grave.
  • EPP completo: traje estructural según EN 469 o NFPA 1971, ERA colocado y casco con visor. Para el abordaje de materiales peligrosos, las competencias de NFPA 470 son la referencia.

La prevención también es trabajo del cuartel

La fuga que nadie revisa no es solo un problema del usuario. Los cuarteles pueden sumar valor desde la prevención:

  • Capacitación interna sobre la anatomía de un equipo de GNC, con visita a un taller de montaje habilitado de la zona.
  • Campañas a la comunidad que recuerden la revisión anual y la prueba hidráulica cada 5 años, y que avisen que el olor a gas en el baúl no es normal.
  • Explosímetros con calibración al día y mantenimiento documentado, igual que los extintores bajo IRAM 3517.
  • Registro de intervenciones con vehículos a GNC, para detectar patrones de falla en el parque local.

Un cilindro de GNC bien mantenido es un recipiente muy seguro. El riesgo real está en los meses en que nadie lo mira. Saber dónde se fuga, cómo se comporta el gas y qué hacer al llegar es lo que separa una intervención controlada de una explosión evitable.

Foto: Eric Prouzet / Unsplash