Trineos tipo akja y camillas para evacuación en terreno nevado de montaña: el equipo que falta en los cuarteles cordilleranos
Un hueco en el equipamiento de los cuarteles de montaña
En la cordillera argentina, de Mendoza a Tierra del Fuego, muchos cuarteles de bomberos voluntarios atienden accidentes en rutas nevadas, esquiadores fuera de pista, andinistas lesionados y vehículos atrapados en pasos como el Cristo Redentor o el Cardenal Samoré. Aun así, en la mayoría de los inventarios el único medio para mover a un paciente es la tabla espinal rígida o la camilla de ambulancia, que no sirven sobre nieve. Arrastrar una tabla por un faldeo con 60 cm de nieve blanda desgasta a la dotación, enfría a la víctima y deja la columna sin protección real. El trineo tipo akja y las camillas de rescate pensadas para montaña resuelven ese problema.
Qué es un akja y cómo está construido
El akja viene del trineo tradicional de Laponia y hoy es la base de la evacuación en las patrullas de esquí de los Alpes y de Norteamérica. Es un casco con forma de bote, con fondo liso o con quillas, y varas de tiro adelante y atrás. Los datos técnicos de los modelos de rescate actuales son estos:
- Materiales: aluminio aeronáutico remachado, fibra de vidrio o polietileno de alta densidad (HDPE). El HDPE aguanta mejor los golpes con frío extremo y cuesta menos de reparar.
- Dimensiones: de 2,2 a 2,6 m de largo y de 0,6 a 0,7 m de ancho, para entrar en pistas angostas y senderos.
- Peso: de 15 a 30 kg según el material. Muchos modelos se parten en dos mitades para cargarlos en la espalda o en una moto de nieve.
- Control de descenso: cadenas o aletas de freno bajo el casco, quillas para mantener la línea en travesías y anclajes para cuerdas de frenado y aseguramiento.
- Inmovilización: correas de pecho, pelvis y piernas, más espacio para colchón de vacío y bolsa térmica.
- Capacidad: los modelos profesionales declaran cargas de trabajo de unos 150 a 200 kg. Hay que pedir siempre la ficha del fabricante.
Camillas complementarias
El akja no reemplaza a las otras camillas, sino que las complementa. Para montaña conviene tener tres tipos de camilla:
- Camilla tipo canasta (Stokes): de acero, aluminio o polietileno, con patines o kit de esquíes adaptable. Sirve para rescate con cuerdas, izado vertical y helitransporte.
- Camilla flexible enrollable: de polietileno de 1,5 a 2 mm de espesor. Pesa entre 7 y 10 kg, se lleva en mochila y se desliza bien sobre nieve compacta. Es ideal para la primera respuesta a pie.
- Colchón de vacío: con espuma de microesferas. Inmoviliza siguiendo la forma del cuerpo y además aísla del suelo frío. Se usa adentro del akja o de la canasta.
Normas de referencia
En Argentina no existe una norma IRAM específica para trineos de rescate, así que para comprar y capacitar hay que tomar como referencia las normas internacionales:
- NFPA 2500 (edición 2022): reúne las antiguas NFPA 1006 (calificación profesional del rescatista técnico), NFPA 1670 (capacidades operativas de los organismos) y NFPA 1983 (cuerdas y equipos de seguridad). Tiene capítulos de rescate en terreno agreste y búsqueda y rescate en zonas silvestres, y de rescate con cuerdas, que se aplican a la evacuación en nieve.
- EN 1865-1: requisitos generales de camillas y equipos de manejo de pacientes. Es la referencia para pedir certificación de camillas y colchones de vacío.
- EN 1891: cuerdas semiestáticas, que se usan para frenar y asegurar el akja en pendiente.
- EN 362 y EN 12275: conectores. EN 12492: cascos de montañismo.
- Recomendaciones de la ICAR (Comisión Internacional de Rescate Alpino): protocolos de manejo de la hipotermia y del paciente en avalancha.
Cuando un cuartel pida presupuesto, debe exigir por escrito la carga de trabajo, la temperatura mínima de servicio del material y la compatibilidad con anclajes de cuerda según NFPA 2500.
Operación: cuánta gente y qué técnica
Un akja cargado necesita como mínimo cuatro rescatistas, y lo ideal son seis para poder relevarse. En terreno plano o de poca pendiente, uno tira adelante y otro maneja la vara de atrás. Con pendientes de más de 25° a 30° hay que bajar con aseguramiento por cuerda, es decir, una línea principal y una de seguridad sobre anclajes de nieve (estacas, muertos enterrados o árboles). En la nieve, las cargas dinámicas pueden aumentar mucho de golpe si el trineo se acelera. En travesía conviene usar raquetas o esquíes de travesía para no hundirse, y planificar la ruta lejos de las zonas de avalancha.
El paciente: frío antes que trauma
En montaña, la hipotermia mata tanto como la lesión. El paciente tiene que ir aislado en tres capas: una barrera de vapor (manta aluminizada o bolsa plástica), aislación (bolsa de dormir o manta de rescate térmica) y una capa externa que corte el viento. El colchón de vacío suma aislación bajo la espalda. Siguiendo la escala suiza de la ICAR, a un paciente con hipotermia moderada o grave hay que moverlo en posición horizontal y con movimientos mínimos, porque existe riesgo de arritmia por el fenómeno de "afterdrop". El akja permite cumplir esa indicación, algo que una tabla arrastrada no logra.
Mantenimiento y almacenamiento
- Revisar cada mes los remaches, las uniones de las mitades y las varas, y guardar el registro en una planilla de inventario.
- Guardar el polietileno lejos del sol directo, porque la radiación UV de altura lo vuelve quebradizo.
- Cambiar las correas y hebillas que tengan desgaste o que se hayan congelado y deformado.
- Dar de baja las cuerdas según la vida útil que indique el fabricante y su historial de uso, como pide NFPA 2500.
Cómo empezar en un cuartel cordillerano
No hace falta comprar todo junto. Un kit inicial razonable incluye un akja partible de HDPE, un colchón de vacío, una camilla flexible enrollable y dos cuerdas semiestáticas EN 1891 de 11 mm y 60 m con sus anclajes de nieve. Con eso, una dotación capacitada ya cubre la mayoría de las evacuaciones en ruta y en faldeo. Lo que más rinde es entrenar con nieve real y coordinar con patrullas de centros de esquí, Gendarmería y Policía de Montaña. El equipo sirve solo si la gente sabe usarlo antes de la emergencia.
Foto: Ed Wingate / Unsplash